El debate
Sé que el tema de esta entrada puede ser un poco viejo, pero yo llegué tarde a la serie. El Ala Oeste de la Casa Blanca se emitió entre 1999 y 2006 y retrata a la perfección el día a día del presidente de Estados Unidos y su equipo. La séptima y última temporada coincide con el último año del segundo año de mandato del presidente ficticio Josiah Bartlet y la campaña electoral del congresista demócrata Matt Santos y el senador republicano Arnold Vinick. El candidato demócrata es un hispano situado fuera del establishment, decidido a acometer reformas de gran calado, como la sanidad o la educación. ¿Algún parecido con lo que ocurrió en 2008? La última temporada de la serie es un auténtico máster en marketing político y observada tras las últimas elecciones se aprecian muchas similitudes entre la campaña ficticia y la real. El Debate, el séptimo capítulo de la última temporada (Ver el capítulo completo) es magistral. Lo que sigue son dos pequeñas perlas del capítulo, aunque en inglés.
La educación en la democracia mediática
Cito, comento y enlazo en el blog artículos que encuentro interesantes, pero no acostumbro a reproducirlos tal cual. Con el que ocupa esta entrada no me he podido resistir. Se trata de un extracto de Extraños en el nuevo mundo, un texto firmado por William Polk, miembro del Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado en la presidencia de John F. Kennedy, publicado en el número 34 (El poder global) de Vanguardia Dossier:
Para el estadounidense típico, lo que importa es lo que ocurre en su barrio. Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido una potencia mundial de modo que los votantes estadounidenses eligen gobiernos que ejercen una notable influencia en los asuntos del mundo. Pero, como ha señalado un sondeo tras otro, los estadounidenses desconocen lamentablemente la realidad del mundo allende sus fronteras. Esta cuestión resuelta en buena parte del intento deliberado de desembarazarse de la memoria de los orígenes y centrarse en “la buena vida” tal y como se vive en Estados Unidos. Y también de lo que cada vez más se reconoce como un sistema educacional muy deficiente.
El problema no estriba únicamente en que el sistema educativo es deficiente, sino que aproximadamente uno de cada cuatro hombres y mujeres jóvenes no terminan la enseñanza secundaria y gran parte de ellos no están ni educativa ni intelectualmente preparadas para beneficiarse de la educación superior. El objetivo de la enseñanza universitaria universal, un programa que echó a andar con grandes esperanzas a principios del siglo XIX, ha rebajado el listón de modo inevitable. Y los administradores de las universidades lo han reconocido a la par que complacían los gustos populares –ofreciendo cursos, por ejemplo, de “historia del arte del cómic” en una universidad estatal o de “horticultura ornamental” en otra-. La formación en los “negocios” reemplaza a la educación en el caso de cientos de miles de estudiantes de universidad. El resultado es que en muchas facultades estadounidenses, el programa de cuatro años no es más que una agradable continuación de la adolescencia.
Podemos ver los resultados incluso en matemáticas y ciencia, que durante mucho tiempo han sido considerados aspectos sobresalientes de la vida intelectual estadounidense. Incluso en estas áreas, los estadounidenses en la actualidad quedan muy a la zaga de países europeos, asiáticos y africanos. Pero, para centrarnos en el papel de Estados Unidos en los asuntos mundiales, los resultados de los sondeos son incluso más graves y alarmantes. Una encuesta de National Geographic en 2005 indicaba que sólo uno de cada siete americanos de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años podía encontrar a Iraq o Irán en un mapa del mundo; algo más de la mitad sabía que existía Afganistán, país con el que Estados Unidos ha estado en guerra durante ocho años. Uno de cada diez no podía siquiera situar a Estados Unidos en un mapamundi.
Menos de uno de cada cinco jóvenes llega a leer parcialmente un periódico diario y los analistas creen que lo que leen son las tiras cómicas y los deportes. Incluso las noticias de televisión atraen escasamente la atención de jóvenes o de personas de media edad. Según la CNN, el promedio de edad de los telespectadores, no sólo de las noticias sino todos los programas, es de 60 años. Se cree que la audiencia de programas informativos en general es mucho más reducida. Y los programas informativos, en el mejor de los casos, son superficiales. Las citas o extractos de entrevista intentan comprimir cuestiones complejas en un minuto o menos. Lo cierto es que, mal informados e indiferentes, menos de la mitad de los votantes de 18 a 24 años de edad llegaron a votar en las muy publicitadas –y también altamente reñidas- elecciones del año 2004.
En una democracia donde los ciudadanos eligen el gobierno, semejante ignorancia quizá explique, al menos en parte, los numerosos fracasos de la política exterior de Estados Unidos en los últimos años.
El poder de los hispanos en EEUU
Se elabora cada diez años y sirve para radiografiar la demografía de Estados Unidos. El reparto de 300 mil millones de dólares en escuelas o transporte público, así como la distribución de congresistas en la Cámara de Representantes y la delineación de los distritos dependen del censo que va a confirmar el gran crecimiento de la comunidad hispana, según informa The Economist.
A pesar de que los datos no se conocerán hasta el mes de diciembre, el semanario avanza que la población hispana se incrementará hasta el 16% del total, desde el 12,5% registrado en el censo de 2000. De esta forma, la comunidad hispana va a sobrepasar a los negros en 2,5 puntos, cuando hace diez años suponían el 12,9% de la población total, por delante de los hispanos.
Hasta 18 estados verán alterada su participación en el Congreso y los estados blancos situados en el noreste serán los perdedores. La frontera con México saldrá beneficiada tras el final del recuento; Arizona y Nevada ganarán un congresista y Texas podría ganar hasta cuatro.
Julián Castro, un treintañero prometedor
Los hispanos confirman así su creciente influencia en la vida política estadounidense, después de que esa comunidad se revelara decisiva en las últimas elecciones presidenciales. Según datos de Pew Research Center, el 66% votó a Obama frente a un 32% que optó por McCain. Los demócratas consiguieron el voto de sector de población muy próximo a los republicanos aunque anteriormente George Bush, de la mano de su titiritero Karl Rove, consiguió manejar muy bien el voto hispano. Sin embargo, los demócratas vieron cómo el voto hispano aumentaba a su favor en 13 puntos en las elecciones de 2008.
Obama obtuvo la victoria en estados como Nevada, Colorado, Nuevo México, Virginia, Carolina del Norte e Indiana gracias al voto hispano. Estos datos hacen predecir una hipotética victoria de Obama en las próximas elecciones presidenciales siempre y cuando no haya cambios sustanciales de tendencia. El partido azul parece haberle ganado la partida a los elefantes en un sector de población eminentemente republicano, entre otras cosas, por la posición de apertura del anterior presidente de EEUU, la sobrerrepresentación de los hispanos en las fuerzas armadas, su fuerte religiosidad y su cultura conservadora.
El futuro comportamiento de los hispanos va a ser decisivo en el rumbo de la política estadounidense. Igualmente, su voz va adquirir un papel protagonista. El joven alcalde de San Antonio Julián Castro (35 años) se postula como una de los políticos hispanos más prometedores. Con 34 años fue elegido alcalde de la séptima ciudad más grande de EEUU y la más importante en cuanto a la población hispana. Los analistas auguran a Castro una brillante carrera política, que pasan por el Senado norteamericano o la Gobernación de Texas. Que el feudo de George Bush vuelva a ser azul después de 15 años ya no es una quimera y en su realización tendrá mucho que ver el actual alcalde de San Antonio. “Mi hermano y yo fuimos parte del sueño americano, asistimos a escuelas públicas, y crecimos en una casa en donde mi abuela solo había cursado hasta el cuarto año escolar”, asegura orgulloso. ¿Podría convertirse algún día Castro en el Obama hispano?
China avanza imparable
El premio Nobel de Economía Robert Fogel estima que la economía china alcanzará en 2040 un Producto Interior Bruto de 123 billones de dólares o, lo que es lo mismo, el 40% de la economía mundial, frente al 14% de Estados Unidos o el 12% de India, que superará a Europa (5%). El economista estima que los ingresos per cápita alcanzarán los 85.000 dólares, más del doble que Europa y mucho más que India y Japón.
La frase, probablemente apócrifa, de Napoleón (“Dejad que China duerma, pues cuando despierte sacudirá el mundo”). Como señala Fareed Zakaria en The Post-American World, “no tener que responder ante el público ha solido ayudar a Pekín a llevar a cabo su estrategia”. Su forma de gobierno les permite tomar decisiones con visión de futuro.
La educación destaca entre los factores que, según Robert Fogel, llevarán a China a liderar la economía mundial. Entre 2000 y 2004 el número de estudiantes universitarios ha crecido alrededor de un 50% y esa será la clave para el desarrollo chino. Asimismo, el sector rural será un factor decisivo en la economía china. Los últimos datos sugieren que la tasa de productividad está creciendo incluso en el sector primario. En 2009, alrededor del 55% de la población china (700 millones de personas) vivía en el campo.
Además, el régimen comunista ha aceptado el capitalismo para hacer crecer la economía, un capitalismo con características chinas, consistente de acuerdo con Zakaria en una “estrategia de crecimiento del denominador”. Sin ser una democracia, el régimen ha reducido su hermetismo y está más abierto a las nuevas ideas que anteriormente.
Por el contrario, el panorama para Europa se muestra desalentador. De aquí a 30 años, la contribución de Europa al PIB mundial caerá del 21% al 5%, sostiene Robert Fogel. En 2040, casi un tercio de la población de la Europa occidental superará los 65 años. Se estima que el crecimiento natural de las cinco grandes economías europeas salvo Gran Bretaña será negativo.
Estados Unidos aprende a escuchar
El imperialismo diplomático es un lujo que Estados Unidos ya no se puede permitir y eso lo sabe muy bien Obama. Por primera vez en años, Washington está dispuesto a escuchar. Atrás quedó el arte del monólogo. Según Octavio Paz, los estadounidenses son elocuentes pero también conocen el valor del silencio. “La conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar”.
Pero ya no es así. La voluntad conciliadora de la nueva Administración es fruto de la necesidad. La década que hemos dejado ha sido la de la derrota del dólar, la Constitución norteamericana y el capitalismo, los tres pilares de EEUU. El segundo mandato de Bush se tomó a la ligera el texto más sagrado de los estadounidenses y, poco después, la crisis económica evidenció las miserias del sistema capitalista. Además, el dólar su hunde al tiempo que las reservas de la moneda se marchan hacia China y Japón para sostener el déficit norteamericano.
El dominio de EEUU provocó que todas las civilizaciones desembocaran en la occidental, que ha asimilado o aplastado a sus rivales. Y esa es la gran ironía: el ascenso de las demás naciones es consecuencia de las ideologías y acciones americanas. Su cultura no se ha marchitado; todo lo contrario, se ha vuelto universal y, por tanto, abierta a las contribuciones del exterior.
Durante 100 años, el mundo entero quiso parecerse a los americanos. Ellos eran democráticos, exitosos, eficientes, modernos, poderosos y ricos. Y cuando el mundo consiguió parecerse a EEUU, avanza en su propia dirección. Mientras que Estados Unidos confía en la supervivencia de sus ideales por muy amenazador que se presente el futuro, las demás naciones se atreven a desafiar los postulados del sueño americano. China adaptó los valores de América a su particular cultura y ahora se erige como la alternativa más viable. India crece de la mano de una economía de mercado y un sistema democrático sin someter sus valores tradicionales. Rusia, derrotada por el capitalismo, vuelve a sonar desafiante y en América Latina es Brasil quien empieza a alzar la voz.
EEUU exportó su cultura, les hizo crecer y hoy ya no les puede hablar por encima del hombro. China amenaza con colapsar el dólar; India, con menos aspiraciones, es un mercado necesario para una economía decadente; Rusia resucita de sus cenizas y Brasil puede ser un socio perfecto en una región que cada vez se vuelve más hostil. Por otro lado, el terrorismo islamista ata de pies y manos a la Administración Obama, cuya política exterior se define por la lucha contra los grupos terroristas, con el desgaste económico y militar que ello supone.
El imperio británico cayó y lo puede hacer el norteamericano. EEUU tiene todavía la mayor economía del mundo, es la única superpotencia militar y su influencia cultural está demasiado presente. Pero muchos norteamericanos se preguntan ante el ascenso de China cómo se puede competir con estados que cuadruplican su población.



































































7 comments