En Clave Internacional

La eficacia del minilateralismo

Posted in G20 by Jaime García on 30 diciembre 2009

Fotografía: Pete Souza

El desolador paisaje con que la ciudad italiana de L’aquila recibió en julio de 2009 a los líderes del G-8 se convirtió en el escenario perfecto para certificar la defunción del grupo que incluye a las ocho potencias mundiales. O a las que lo fueron.

Si algo ha quedado claro en el contexto de la crisis global es que la voz de los países emergentes dejó de sonar como un eco lejano para convertirse en protagonista. Brasil, India y, sobre todo, China reclaman el lugar que ya ocupan en la política mundial. La cumbre del G-20 en Londres, que reunió a los países industrializados miembros del G-20 con las potencias emergentes, propugnó la creación de un nuevo orden financiero global y confirmó al organismo como el nuevo grupo de gobierno mundial. Por delante del inoperante G-8 y, principalmente, de la ONU.

Eficacia frente a legitimidad. Es obvio que una decisión tomada por la Asamblea General dispone de una legitimidad superior a la acordada entre los miembros de cualquier otra organización. No obstante, las limitaciones relativas al procedimiento y la efectividad remiten al Consejo de Seguridad como el único órgano ejecutivo. Pero el derecho de veto de los cinco miembros permanentes, aunque garante de la imposibilidad de formación de alianzas en la Organización (evitando, en último extremo, el desencadenamiento de una guerra mundial), ha dificultado la toma de decisiones relevantes.

¿Multilateralismo o minilateralismo? Barack Obama defendió durante su campaña electoral la necesidad de la vuelta al diálogo frente al monólogo practicado por la anterior Administración. El presidente de EEUU se dejó ver en la ONU, las cumbres del G-8 y G-20 así como en la cumbre contra el cambio climático en Copenhague. Obama intuye que la globalización obliga la coordinación entre los países pero la realidad demuestra que la capacidad de los jefes de Estado para llegar a acuerdos no es la esperada. La eficacia del minilateralismo se impone a la legitimidad del multilateralismo. El G-20, que representa el 85% del comercio mundial ha pasado por encima de la ONU, que necesita una urgente revisión, y del G-8, cuyos países miembros ya no son los representantes del nuevo orden mundial que se vislumbra.

¿Cuánto tiempo logrará el G-20 dominar la toma de decisiones a nivel mundial? El creciente peso de China como actor internacional y la resistencia de EEUU a abandonar la poltrona permiten pensar en la creación de un G-2. Ahora bien, China sabe que aún está lejos de EEUU a pesar de la eficacia de su poder centralizado y de haber salido reforzados de la crisis económica global. Washington, por su parte, no tiene razones para elevar a los chinos a su nivel. Los norteamericanos saben que su economía es mayor y más sofisticada que la china y que cuentan con un alcance militar global. Además, Washington es partidario de forzar a China a aceptar a Japón y la Unión Europea como convidados en la mesa de discusiones.

¿Será el G-3 (EEUU, China y UE) el grupo de transición para la definitiva formación de un gobierno mundial chino-americano? La Unión Europea se encuentra ante su última oportunidad para evitar convertirse en un asilo de ancianos. Descartado un deprimido Gordon Brown, el camaleónico Nicolas Sarkozy y la impasible Angela Merkel tienen la responsabilidad de impulsar una UE fuerte a nivel internacional a pesar de que el nombramiento de Van Roumpy indique justamente lo contrario.

Ocurrió en 2009

Posted in Siete días by Jaime García on 26 diciembre 2009

Barack Obama tomó posesión del cargo de presidente de Estados Unidos el 20 de enero. Durante su primer año de mandato su índice de popularidad cayó del 70% al 50%. Obama arriesgó todo su capital político para lograr el respaldo a la histórica reforma sanitaria que dará cobertura médica a 31 millones de personas más.

Igualmente, el 44º presidente de EEUU consiguió arrancar de China e India un compromiso para trabajar, en la medida de sus posibilidades, para acabar con el cambio climático. Obama inició los trámites para cerrar Guantánamo pese a la oposición de la opinión pública, el Congreso y las dificultades legales y envió 30.000 soldados más a Afganistán el mismo año que recibió un polémico Premio Nobel de la Paz. En el discurso de agradecimiento, el presidente norteamericano defendió el uso de la fuerza en las “guerras justas”. Las tropas estadounidenses se retiraron de las grandes ciudades de Irak en junio y presentó un programa para que los norteamericanos se fueran de Irak en 2010.

¿Adiós a los valores democráticos?

Hamid Karzai ganó las elecciones de Afganistán después de que su principal rival, Abdulah Abdulah, retirara su candidatura para la segunda vuelta. En unas sangrientas elecciones, Karzai se impuso a Abdulah en la primera vuelta por 49,67% a 30,59%. En Alemania, Angela Merkel continúa al frente de la Cancillería alemana liderando una coalición de centro-derecha. El Partido del Congreso se afirmó en el gobierno indio, Jacob Zuma fue elegido presidente en Suráfrica y el Partido Demócrata de Japón ganó los comicios después de 54 años de gobierno ininterrumpido del Partido Liberal Demócrata. Benjamin Netanyahu accedió por segunda vez al gobierno de Israel gracias a una coalición tras la victoria en las elecciones de Kadima.

En Irán, el resultado de las elecciones dio lugar a la peor crisis del régimen de los Ayatolás desde la revolución de 1979. Según los datos oficiales, Ahmadineyad ganó con el 62,63% de los votos, pero las encuestas sugerían que el opositor Musavi era el hombre elegido por el pueblo. Centenares de manifestantes fueron arrestados en las protestas contra lo que denunciaron como unas elecciones amañadas y decenas fallecieron.

Hugo Chávez ganó con el 54% de los votos un referéndum para suprimir el número de mandatos para gobernar y le perpetúa al frente del poder. En Honduras, la Corte Suprema ordenó la destitución de Manuel Zelaya como presidente después de que intentara llevar a cabo un referéndum para modificar la Constitución. Tras intensas actividades diplomáticas tras el golpe de Estado, Porfirio Lobo ganó en noviembre las elecciones, aunque muchos gobiernos no han reconocido su legitimidad.

Cambio en la geografía política
El Tratado de Lisboa salvó los últimos obstáculos tras el refrendo de Irlanda y la firma del presidente checo. El belga Van Roumpy fue elegido para el cargo de presidente del Consejo Europeo y la británica Catherine Ashton como Alta representante para la política exterior y de seguridad de la UE.

Los líderes del G-20 pactaron en la Cumbre de Londres un nuevo orden financiero global para poner freno a la recesión y evitar que vuelva a ocurrir en el futuro. Entre las medidas acordadas, pactaron crear un organismo con amplios poderes para endurecer las normas y supervisar el sector así como poner coto a los paraísos fiscales y al secreto bancario. La economía china se adelantó al resto de potencias y comenzó a rodar de nuevo a un buen ritmo de la mano del crecimiento de las exportaciones e importaciones.

Naciones Unidas acusó a Israel y Palestina de cometer “crímenes de guerra” el conflicto de principios de año. La operación ‘Plomo Fundido’, con la que Israel respondió a los ataques con cohetes de Hamás, fue el ataque aéreo más sangriento contra objetivos del grupo terrorista en 40 años. La ofensiva causó 1.300 palestinos muertos, de ellos 417 niños. 228 personas murieron en el peor accidente aéreo de la década cuando un Airbus cayó sobre el Atlántico en su viaje desde Río de Janeiro a París. Miles de personas fueron asesinadas en los últimos días de lucha en la guerra civil de Sri Lanka y 300.000 fueron desplazadas. Después de 25 años de conflicto, en el que han perecido más de 75.000 personas, los rebeldes Tigres para la Liberación Ealam Talim (LTTE) anunciaron su rendición ante las tropas de Sri Lanka.

Las mejores fotos de la década, según Reuters
• Moisés Naím: Cinco hipócritas de 2009
• Luis Prados: Promesas y conflictos que no tienen fin

Frente a la crisis, menos sentencias de muerte

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 23 diciembre 2009

La crisis económica es una de las causas por las que el número de sentencias de muerte en Estados Unidos ha registrado su menor cifra desde el restablecimiento de la pena capital, en 1976. El alto coste que supone el mantenimiento del conjunto del sistema de la pena de muerte y la creciente inquietud por las codenas dictadas erróneamente a inocentes parecen ser las causas de esta tendencia a la baja.

Es de esperar que el total de sentencias dictadas en 2009 se mantenga en 106, por debajo de las 111 de 2008, las 119 de 2007 y muy por debajo de las 284 de 1999. No obstante, el número de ejecuciones aumentó respecto al año anterior aunque eso puede explicarse por la moratoria de siete meses levantada en abril de 2008.

Texas y Virginia, los dos estados que lideran las ejecuciones, registraron un significativo descenso. Texas tuvo este año nueve sentencias de muerte frente al promedio de 34 anuales durante la década de los noventa. De las 1.189 ejecuciones llevadas a cabo en Estados Unidos desde 1976, 447 han tenido lugar en Texas.

El Estado de Virgina, por su parte, registró en 2009 una ejecución frente a las seis ejecuciones de media ocurridas durante los años noventa.

A pesar de la tendencia a la baja en la aplicación de la pena capital, la tasa de asesinatos se ha mantenido estable desde el año 2000. Richard Dieter, autor de un informe divulgado por el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, declaró a Reuters que “la tasa de asesinatos en el país no ha cambiado mucho desde 2000, pero la cantidad de sentencias de muerte, de ejecuciones, de reclusos que aguardan la ejecución y de estados que mantienen la pena capital ha declinado durante la última década”.

¿Qué le debe Barack Obama a Howard Dean?

Posted in Barack Obama by Jaime García on 10 diciembre 2009

No ha pasado ni un año desde que Obama congregara a más de dos millones de personas durante su discurso de investidura el 20 de enero e, incluso con un Nobel de la paz en su haber, ya no hay rastro de la figura mística del que fue candidato a la presidencia de Estados Unidos. The Economist, por ejemplo, se atreve a pronosticar un año “miserable” para Obama. La batalla por la reforma sanitaria, el alto déficit estatal, la guerra de Afganistán, dice la prestigiosa revista, contribuirán a desgastar la imagen del presidente de EEUU, cuya aprobación popular ha caído del 70% al 50% después de sus primeros ocho meses. La aparente debilidad de Obama, tanto en un plano interno como a nivel internacional, y la resistencia del pueblo norteamericano al cambio, podrían llevarle a perder la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, lo que le dificultaría aún más la realización del cambio prometido durante su campaña electoral.

Lejos queda, por tanto, el supuesto cambio histórico que supuso su victoria, precedida por lo que para muchos fue un movimiento social. “Fue un movimiento social en el sentido en que arrastró a gente que no solía votar, que votaba por primera vez e incluso que había votado siempre a los republicanos. Lo fue también por la capacidad de movilización de voluntarios y de recaudación”, asegura a este redactor Eusebio Val, que cubrió la carrera electoral de Obama para La Vanguardia. Pablo Pardo, corresponsal de El Mundo en Washington, sostiene que Obama “logró crear un movimiento social por su uso de la tecnología, sobre todo Internet y teléfonos móviles. Lo único que hizo fue repetir la estrategia de Howard Dean en 2004″.

El mensaje del demócrata Howard Dean, candidato a la presidencia en 2004, se dirigió principalmente a los jóvenes. “Por primera vez desde 1960, el cambio está en las manos de una nueva generación de jóvenes a los que hay que dar un motivo para votar”. Aunque el demócrata no pudo seguir adelante en la carrera por la victoria de John Kerry, logró movilizar el voto joven. Los datos de hace cinco años señalaban que el 70% de los jóvenes estadounidenses no votaban y Dean explotó ese nicho porque Internet permitía llegar a un sector del electorado que cuatro años después se revelaría clave.

Así, Obama apostó por continuar la estrategia de Dean porque, con un claro favorito (Hillary Clinton) “sólo se podía llegar a la victoria por un camino que no fuera el tránsito político habitual”, según José Ángel Abad, corresponsal en EEUU para Antena 3 Noticias. Eso es lo que explica, según el periodista, que Obama se apoyara “extraordinariamente en la tecnología (Internet) para hacer política y en un inicialmente dudoso ejército de nuevos votantes y voluntarios, en su mayoría formado por jóvenes y afroamericanos”. Fue por medio de Internet donde Obama, y gracias a pequeñas donaciones (de 25, 50 ó 100 dólares) obtuvo el 67% de los 750 millones de dólares recaudados.

Durante la campaña se crearon más de 2 millones de perfiles de usuarios afines al Partido Demócrata, más de 35.000 voluntarios (el 95% de los 6.000 empleados de la campaña eran menores de 30 años y la mayoría menores de 25), unos 400.000 blogs creados y cerca de 200.000 eventos creados fuera de la Red. 14 de cada 100 electores recibieron sms de Obama en sus teléfonos móviles frente a cinco de su rival, John McCain. En cuanto a e-mails, la diferencia es de 25% a 14%. Si se trata de portales de Internet, 29 de cada 100 visitaron los de Obama y 14 de cada 100 los de McCain. Finalmente, vieron spots electorales sobre el ordenador 29 de de cada 100 para Obama y 12 para McCain.

A diferencia de Dean, Obama supo utilizar el voto joven a su favor, lo que se reveló decisivo para su victoria final. De acuerdo a las encuestas a pie de urna, Obama ganó a McCain por sólo 50-49% en cuanto a los votantes que ya habían votado en las elecciones anteriores. “Si en realidad arrasó –señala a este redactor José Ángel Abad- fue porque entre quienes votaron por vez primera o por vez primera en un periodo largo, Obama sacó una ventaja de 71-27%“. El equipo de Obama logró crear una sofisticada organización de base partiendo del uso de las nuevas tecnologías. Además, y no menos importante, no repitió los errores de Dean en una campaña caracterizada por la ausencia de cambios de rumbo y las nulas filtraciones.

Pablo Pardo señala que el atractivo de Howard Dean no pasó de los jóvenes y cometió un error de bulto al buscar el enfrentamiento, algo poco recomendado en la política americana. Nada de esto ocurrió en la carrera presidencial de Barack Obama, que le debe a Howard Dean gran parte de su éxito. “De hecho, Dean fue quien lanzó a Obama, aunque Obama no se lo ha agradecido nunca”, concluye Pablo Pardo.