En Clave Internacional

El debate

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 31 enero 2010

Sé que el tema de esta entrada puede ser un poco viejo, pero yo llegué tarde a la serie. El Ala Oeste de la Casa Blanca se emitió entre 1999 y 2006 y retrata a la perfección el día a día del presidente de Estados Unidos y su equipo. La séptima y última temporada coincide con el último año del segundo año de mandato del presidente ficticio Josiah Bartlet y la campaña electoral del congresista demócrata Matt Santos y el senador republicano Arnold Vinick. El candidato demócrata es un hispano situado fuera del establishment, decidido a acometer reformas de gran calado, como la sanidad o la educación. ¿Algún parecido con lo que ocurrió en 2008? La última temporada de la serie es un auténtico máster en marketing político y observada tras las últimas elecciones se aprecian muchas similitudes entre la campaña ficticia y la real. El Debate, el séptimo capítulo de la última temporada (Ver el capítulo completo) es  magistral. Lo que sigue son dos pequeñas perlas del capítulo, aunque en inglés.

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El Obama que EEUU quiere

Posted in Barack Obama by Jaime García on 25 enero 2010

Un ex modelo aficionado a posar desnudo en las portadas de las revistas ha sacudido los cimientos de la Casa Blanca. La victoria del republicano Scott Brown en Massachusetts ha acabado con lo que estaba llamado a ser el legado de Obama. La ansiada reforma del sistema sanitario del presidente estadounidense está herida de muerte tras perder la ‘supermayoría’ de 60 escaños en el Senado. Ni los propios demócratas están dispuestos a votar a favor y Obama ha entendido el mensaje.

El jefe del Ejecutivo ha tardado un año en descubrir que de nada vale hablar en una taberna, donde todos gritan. Llegó a la presidencia con la promesa de hacer una política distinta que diera voz a todos aquellos que estaban hastiados con la decadencia de EEUU. Y aquellos mismos que lo auparon le han obligado gritar.

Preocupado por la alarmante pérdida de popularidad y las próximas elecciones de noviembre el equipo de Obama ha apostado por virar hacia el populismo. Hasta luego a la reforma de la sanidad, de la educación y del modelo energético. Frente al paro. Estados Unidos resurge de sus cenizas pero el empleo no crece. Las tasas de desocupación se mantienen en torno al 10% (un 17% si se cuenta a quienes trabajan a tiempo parcial porque no pueden hacerlo a completo). Obama se centrará ahora en la recuperación del empleo y el primer paso es frenar las desmedidas ambiciones de los bancos.

El presidente de Estados Unidos se ha cansado de escribir con pluma y pasa a la ofensiva. El primer golpe de efecto tras la debacle de Massachusetts ha sido declarar la guerra a la banca especulativa. Resultado: batacazo en la Bolsa y revés del Tribunal Supremo, que permitirá a las grandes empresas financiar sin límites las campañas políticas. “Es un golpe a la democracia”, reacción de Obama. Ha pasado del centro sociológico al centro populista y ya trabaja para no perder la mayoría en el Congreso.

El equipo que llevará la campaña electoral de los demócratas será el mismo que le aupó a la Casa Blanca, aunque el camino será distinto. Obama ya no es aquel que prometía el cambio. No es aquel que lideraba un movimiento llamado a cambiar la forma de hacer política. Tampoco el que iba a proteger a las minorías. Ni el que apartaría a los lobbys de los centros de decisión. La línea a seguir es la dura, la que hará aún más difícil viajar en avión, la que amenaza con atacar Yemen mientras aumenta las tropas en Afganistán.

Ahora es el Obama que Estados Unidos quiere. El que le han forzado a ser.

La educación en la democracia mediática

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 20 enero 2010

Cito, comento y enlazo en el blog artículos que encuentro interesantes, pero no acostumbro a reproducirlos tal cual. Con el que ocupa esta entrada no me he podido resistir. Se trata de un extracto de Extraños en el nuevo mundo, un texto firmado por William Polk, miembro del Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado en la presidencia de John F. Kennedy, publicado en el número 34 (El poder global) de Vanguardia Dossier:

Para el estadounidense típico, lo que importa es lo que ocurre en su barrio. Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido una potencia mundial de modo que los votantes estadounidenses eligen gobiernos que ejercen una notable influencia en los asuntos del mundo. Pero, como ha señalado un sondeo tras otro, los estadounidenses desconocen lamentablemente la realidad del mundo allende sus fronteras. Esta cuestión resuelta en buena parte del intento deliberado de desembarazarse de la memoria de los orígenes y centrarse en “la buena vida” tal y como se vive en Estados Unidos. Y también de lo que cada vez más se reconoce como un sistema educacional muy deficiente.

El problema no estriba únicamente en que el sistema educativo es deficiente, sino que aproximadamente uno de cada cuatro hombres y mujeres jóvenes no terminan la enseñanza secundaria y gran parte de ellos no están ni educativa ni intelectualmente preparadas para beneficiarse de la educación superior. El objetivo de la enseñanza universitaria universal, un programa que echó a andar con grandes esperanzas a principios del siglo XIX, ha rebajado el listón de modo inevitable. Y los administradores de las universidades lo han reconocido a la par que complacían los gustos populares –ofreciendo cursos, por ejemplo, de “historia del arte del cómic” en una universidad estatal o de “horticultura ornamental” en otra-. La formación en los “negocios” reemplaza a la educación en el caso de cientos de miles de estudiantes de universidad. El resultado es que en muchas facultades estadounidenses, el programa de cuatro años no es más que una agradable continuación de la adolescencia.

Podemos ver los resultados incluso en matemáticas y ciencia, que durante mucho tiempo han sido considerados aspectos sobresalientes de la vida intelectual estadounidense. Incluso en estas áreas, los estadounidenses en la actualidad quedan muy a la zaga de países europeos, asiáticos y africanos. Pero, para centrarnos en el papel de Estados Unidos en los asuntos mundiales, los resultados de los sondeos son incluso más graves y alarmantes. Una encuesta de National Geographic en 2005 indicaba que sólo uno de cada siete americanos de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años podía encontrar a Iraq o Irán en un mapa del mundo; algo más de la mitad sabía que existía Afganistán, país con el que Estados Unidos ha estado en guerra durante ocho años. Uno de cada diez no podía siquiera situar a Estados Unidos en un mapamundi.

Menos de uno de cada cinco jóvenes llega a leer parcialmente un periódico diario y los analistas creen que lo que leen son las tiras cómicas y los deportes. Incluso las noticias de televisión atraen escasamente la atención de jóvenes o de personas de media edad. Según la CNN, el promedio de edad de los telespectadores, no sólo de las noticias sino todos los programas, es de 60 años. Se cree que la audiencia de programas informativos en general es mucho más reducida. Y los programas informativos, en el mejor de los casos, son superficiales. Las citas o extractos de entrevista intentan comprimir cuestiones complejas en un minuto o menos. Lo cierto es que, mal informados e indiferentes, menos de la mitad de los votantes de 18 a 24 años de edad llegaron a votar en las muy publicitadas –y también altamente reñidas- elecciones del año 2004.

En una democracia donde los ciudadanos eligen el gobierno, semejante ignorancia quizá explique, al menos en parte, los numerosos fracasos de la política exterior de Estados Unidos en los últimos años.

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Obama prescinde de Europa

Posted in Europa by Jaime García on 16 enero 2010

Los principales dirigentes europeos saltaban de alegría cuando al otro lado del Atlántico Barack Obama lograba ascender hasta la presidencia de Estados Unidos. Todo hacía indicar que el nuevo mandatario sería un fiel aliado de una Unión Europea necesitada de un nuevo perro guía.

Sin embargo, la realidad ha demostrado que el idealismo atribuido a Obama se transfirió a los presidentes europeos. El nuevo presidente de EEUU ha entendido en su primer año que el nuevo centro de gravedad se ha trasladado hacia el Pacífico.

Prueba de ello es la fracasada Cumbre de Copenhague. La ausencia de una voz única y la falta de peso de los dirigentes europeos les dejaron fuera del acuerdo de mínimos final entre Estados Unidos, China, India, Brasil y Suráfrica. Obama prefirió apoyarse en las potencias emergentes en lugar de la decadente Unión Europea para el acuerdo final de una Cumbre celebrada en suelo europeo. El alemán Günther Oettinger, peso pesado de la próxima Comisión Europea ha declarado que “si la Cumbre de Copenhague nos enseña algo, es que la UE no tiene suficiente autoridad mundial cuando se trata a países como China”.

“Estados Unidos no tiene ningún socio más importante que Europa en la tarea de aumentar la seguridad y la prosperidad en el mundo”, decía el comunicado de felicitación de la Casa Blanca a los nombramientos de Van Rompuy y Ashton. La Unión Europea se encuentra ante su última oportunidad antes de caer en el olvido. La aplicación del Tratado de Lisboa pretende acabar con esta disfunción y reforzar los mecanismos de los 27 para efectuar una política exterior “coordinada, eficaz e influyente”. Y para esa tarea o, más bien, para no limitar las parcelas de poder de los jefes de Estado y Gobierno europeos se eligió a Herman Van Rompuy como presidente del Consejo Europeo, escoltado por Catherine Ashton, Alta representante para la política exterior.

Ambos nombramientos suponen el primer gran fracaso del nuevo Tratado y la UE ya no se puede permitir más errores de este calibre. Mientras tanto, el nuevo presidente rotatorio, José Luis Rodríguez Zapatero pretende “revitalizar la Agenda transatlántica” para “reforzar la complicidad” con EEUU bajo la supervisión del recién llegado Van Rompuy en el peor momento de su legislatura y deslegitimado por su gestión económica en España.

El poder de los hispanos en EEUU

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 12 enero 2010

Julián Castro, alcalde de San Antonio

Se elabora cada diez años y sirve para radiografiar la demografía de Estados Unidos. El reparto de 300 mil millones de dólares en escuelas o transporte público, así como la distribución de congresistas en la Cámara de Representantes y la delineación de los distritos dependen del censo que va a confirmar el gran crecimiento de la comunidad hispana, según informa The Economist.

A pesar de que los datos no se conocerán hasta el mes de diciembre, el semanario avanza que la población hispana se incrementará hasta el 16% del total, desde el 12,5% registrado en el censo de 2000. De esta forma, la comunidad hispana va a sobrepasar a los negros en 2,5 puntos, cuando hace diez años suponían el 12,9% de la población total, por delante de los hispanos.

Hasta 18 estados verán alterada su participación en el Congreso y los estados blancos situados en el noreste serán los perdedores. La frontera con México saldrá beneficiada tras el final del recuento; Arizona y Nevada ganarán un congresista y Texas podría ganar hasta cuatro.

Julián Castro, un treintañero prometedor
Los hispanos confirman así su creciente influencia en la vida política estadounidense, después de que esa comunidad se revelara decisiva en las últimas elecciones presidenciales. Según datos de Pew Research Center, el 66% votó a Obama frente a un 32% que optó por McCain. Los demócratas consiguieron el voto de sector de población muy próximo a los republicanos aunque anteriormente George Bush, de la mano de su titiritero Karl Rove, consiguió manejar muy bien el voto hispano. Sin embargo, los demócratas vieron cómo el voto hispano aumentaba a su favor en 13 puntos en las elecciones de 2008.

Obama obtuvo la victoria en estados como Nevada, Colorado, Nuevo México, Virginia, Carolina del Norte e Indiana gracias al voto hispano. Estos datos hacen predecir una hipotética victoria de Obama en las próximas elecciones presidenciales siempre y cuando no haya cambios sustanciales de tendencia. El partido azul parece haberle ganado la partida a los elefantes en un sector de población eminentemente republicano, entre otras cosas, por la posición de apertura del anterior presidente de EEUU, la sobrerrepresentación de los hispanos en las fuerzas armadas, su fuerte religiosidad y su cultura conservadora.

El futuro comportamiento de los hispanos va a ser decisivo en el rumbo de la política estadounidense. Igualmente, su voz va adquirir un papel protagonista. El joven alcalde de San Antonio Julián Castro (35 años) se postula como una de los políticos hispanos más prometedores. Con 34 años fue elegido alcalde de la séptima ciudad más grande de EEUU y la más importante en cuanto a la población hispana. Los analistas auguran a Castro una brillante carrera política, que pasan por el Senado norteamericano o la Gobernación de Texas. Que el feudo de George Bush vuelva a ser azul después de 15 años ya no es una quimera y en su realización tendrá mucho que ver el actual alcalde de San Antonio. “Mi hermano y yo fuimos parte del sueño americano, asistimos a escuelas públicas, y crecimos en una casa en donde mi abuela solo había cursado hasta el cuarto año escolar”, asegura orgulloso. ¿Podría convertirse algún día Castro en el Obama hispano?

Guantánamo: ocho años de barbarie

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 11 enero 2010

Cuando aún permanecen 198 detenidos en el penal de Guantánamo, con muchos de los cuales Estados Unidos no sabe aún qué hacer, se cumplen ocho años de la llegada de los primeros sospechosos a la prisión. El octavo aniversario de la transformación de una base de segunda categoría en el penal más defendido del mundo se produce diez días antes de la fecha límite que el presidente de EEUU se marcó como para límite vaciar sus celdas.

Obama hizo de su oposición a la guerra de Irak y a Guantánamo una de sus banderas pero, una vez en la presidencia, no ha podido hacer efectiva la orden de cierre emitida tras llegar a la Casa Blanca. La oposición del Congreso, incluso la de miembros de su propio partido, a admitir presos en suelo norteamericano y las dificultades legales que suponen la situación de unos prisioneros que no están acusados formalmente, han frenado el cierre de la prisión.

Además, tras el intento de atentado en un avión con destino Detroit por un nigeriano presuntamente entrenado en Yemen, la Casa Blanca dio a conocer que detendrá las repatriaciones de los 92 yemeníes, el grupo más numeroso, apresados en Guantánamo.

¿Guantánamo en Illinois?
A pesar de que la Administración Obama ha liberado y transferido a 44 de los 242 encarcelados, organizaciones humanitarias como Human Rights Watch urgen al presidente a “renovar su promesa de cerrar la prisión de forma rápida y responsable”.

El Gobierno quiere trasladar a algunos de los presos a Thomson, en Illinois, donde se encuentra una prisión estatal vacía que el gabinete federal compraría y adaptaría para elevar su nivel de seguridad. El portavoz presidencial, Robert Gibbs, no ha concretado fechas para un plan que debería contar con el apoyo del Congreso para los fondos y la modificación de una ley que sólo permite la entrada en EEUU de detenidos de Guantánamo para ser juzgados.

La solución que plantea la Casa Blanca pasaría por encerrar en la nueva prisión a hombres considerados peligrosos contra los que no tiene evidencias suficientes para procesarlos o serían inadmisibles en un juicio por las condiciones en que se obtuvieron. Andrea Prasow, experta en terrorismo de Human Rights Watch, ha declarado que “si la Administración continúa la detención sin cargos, no estará cerrando Guantánamo, sino moviendo la cárcel a Illinois”.

China avanza imparable

Posted in China by Jaime García on 7 enero 2010

Fuente: Foreign Policy

El premio Nobel de Economía Robert Fogel estima que la economía china alcanzará en 2040 un Producto Interior Bruto de 123 billones de dólares o, lo que es lo mismo, el 40% de la economía mundial, frente al 14% de Estados Unidos o el 12% de India, que superará a Europa (5%). El economista estima que los ingresos per cápita alcanzarán los 85.000 dólares, más del doble que Europa y mucho más que India y Japón.

La frase, probablemente apócrifa, de Napoleón (“Dejad que China duerma, pues cuando despierte sacudirá el mundo”). Como señala Fareed Zakaria en The Post-American World, “no tener que responder ante el público ha solido ayudar a Pekín a llevar a cabo su estrategia”. Su forma de gobierno les permite tomar decisiones con visión de futuro.

La educación destaca entre los factores que, según Robert Fogel, llevarán a China a liderar la economía mundial. Entre 2000 y 2004 el número de estudiantes universitarios ha crecido alrededor de un 50% y esa será la clave para el desarrollo chino. Asimismo, el sector rural será un factor decisivo en la economía china. Los últimos datos sugieren que la tasa de productividad está creciendo incluso en el sector primario. En 2009, alrededor del 55% de la población china (700 millones de personas) vivía en el campo.

Además, el régimen comunista ha aceptado el capitalismo para hacer crecer la economía, un capitalismo con características chinas, consistente de acuerdo con Zakaria en una “estrategia de crecimiento del denominador”. Sin ser una democracia, el régimen ha reducido su hermetismo y está más abierto a las nuevas ideas que anteriormente.

Por el contrario, el panorama para Europa se muestra desalentador. De aquí a 30 años, la contribución de Europa al PIB mundial caerá del 21% al 5%, sostiene Robert Fogel. En 2040, casi un tercio de la población de la Europa occidental superará los 65 años. Se estima que el crecimiento natural de las cinco grandes economías europeas salvo Gran Bretaña será negativo.

El año dos de Obama

Posted in Barack Obama by Jaime García on 5 enero 2010

Señala el analista Walter Russel Mead en un artículo publicado en Foreign Policy que los modelos de política exterior estadounidenses son cuatro: los de Alexander Hamilton, Woodrow Wilson, Thomas Jefferson y Andrew Jackson.

Los hamiltonianos, dice Russel Mead, se basan en un gobierno nacional fuerte y un ejército poderoso que debe perseguir una política global realista. Según esta postura, el Gobierno debe promover el desarrollo económico y los intereses de las empresas americanas tanto en el país como en el extranjero. George H. W. Bush es uno de los representantes de una política amiga de las Cumbres del G-20 y la apertura de mercados para las empresas nacionales.

Los wilsonianos como Kennedy coinciden en la necesidad de una política exterior global, aunque fijan la promoción de la democracia y los derechos humanos como los objetivos de la estrategia a seguir. Eisenhower abandera el bando de los jeffersionanos, que se aleja de la concepción globalista de los anteriores. Priorizan las reformas internas y la reducción, en la medida de lo posible, de los compromisos internacionales en lugar de forjar alianzas con regímenes foráneos o imponer los valores estadounidenses en el exterior.

Por último, los jacksianos, entre los que se encuentran Ronald Reagan o Sarah Palin, son los “observadores de Fox News”. No son partidarios de los acuerdos internacionales ni del sistema de Naciones Unidas y evitan preocuparse por los derechos humanos. En su lugar, promueven la expansión del poder americano y una defensa sin arrepentimientos de los Estados Unidos.

Obama y los jeffersionanos
El jeffersionano Barack Obama llegó a la presidencia de EEUU con una estrategia consistente en reducir los riesgos y costes en el extranjero y los compromisos tanto como fuera posible. Su oposición a la guerra de Irak fue una de las piezas centrales durante la campaña electoral, antes de heredar un país metido en dos guerras (Afganistán e Irak) y con el prestigio minado por la nefasta gestión de la Administración Bush.

Como arguye Russel Mead, el modelo de Jefferson requiere la cooperación de otras naciones, pero la idea de una América de perfil bajo puede hacer que los demás estén menos dispuestos a participar en los proyectos de EEUU. Obama quiere centrar sus esfuerzos en la política nacional y, aunque ha aumentado las tropas en Afganistán, ha fijado una ruta para abandonar el país, al igual que en Irak. Su voluntad respecto a Rusia es negociadora en materia nuclear, está dispuesto a dar pasos para desbloquear la situación con Cuba, prefiere no entrar en disputas con los países suramericanos pese al acuerdo con Colombia y ha hecho esfuerzos por rebajar la presión de Israel sobre Palestina.

Barack Obama entra en el segundo año de su legislatura y debe presentar algún éxito. La reforma sanitaria puede convertirse en el legado de su mandato, pero su etapa al frente del ‘líder del mundo libre’ aún se caracteriza por las buenas intenciones. El segundo año es el de los grandes logros y también la última oportunidad; el gabinete ya se ha asentado y no valen excusas antes de que las elecciones al Congreso paralicen su capacidad ejecutiva y de que las primarias de Iowa y New Hampshire asomen a la vuelta de la esquina.

La política de la actual administración necesita cooperación. Y, mientras, Guantánamo sigue abierto, los soldados mueren en Afganistán e Irak no resuelve sus conflictos, Irán y Corea del Norte no abandonan sus ambiciones nucleares, el problema del cambio climático sigue sin resolverse y el terrorismo internacional no da tregua. Obama no se ha apuntado ningún tanto en política exterior y la necesitada cooperación pasa por serios apuros. La tarea de Obama es complicada: pasar de la jacksoniana-wilsoniana estrategia de Bush a su planteamiento supone aún más dificultades en el siglo XXI. El mundo ya no es como antes: la atención se traslada del Atlántico al Pacífico, EEUU se replantea su lugar como líder y el rápido desarrollo tecnológico acelera la capacidad de las naciones para participar en el cambio de escenario internacional.

“Con gran dignidad y coraje” dice Walter Russel Mead “Obama se ha embarcado en un difícil e incierto viaje. Las condiciones, me temo, no están en su favor”. Todo sería más fácil para Obama si imperara el kennediano ‘no te preguntes qué puede hacer Obama por ti, sino qué puedes hacer tú por Obama’.

Estados Unidos aprende a escuchar

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 4 enero 2010

El imperialismo diplomático es un lujo que Estados Unidos ya no se puede permitir y eso lo sabe muy bien Obama. Por primera vez en años, Washington está dispuesto a escuchar. Atrás quedó el arte del monólogo. Según Octavio Paz, los estadounidenses son elocuentes pero también conocen el valor del silencio. “La conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar”.

Pero ya no es así. La voluntad conciliadora de la nueva Administración es fruto de la necesidad. La década que hemos dejado ha sido la de la derrota del dólar, la Constitución norteamericana y el capitalismo, los tres pilares de EEUU. El segundo mandato de Bush se tomó a la ligera el texto más sagrado de los estadounidenses y, poco después, la crisis económica evidenció las miserias del sistema capitalista. Además, el dólar su hunde al tiempo que las reservas de la moneda se marchan hacia China y Japón para sostener el déficit norteamericano.

El dominio de EEUU provocó que todas las civilizaciones desembocaran en la occidental, que ha asimilado o aplastado a sus rivales. Y esa es la gran ironía: el ascenso de las demás naciones es consecuencia de las ideologías y acciones americanas. Su cultura no se ha marchitado; todo lo contrario, se ha vuelto universal y, por tanto, abierta a las contribuciones del exterior.

Durante 100 años, el mundo entero quiso parecerse a los americanos. Ellos eran democráticos, exitosos, eficientes, modernos, poderosos y ricos. Y cuando el mundo consiguió parecerse a EEUU, avanza en su propia dirección. Mientras que Estados Unidos confía en la supervivencia de sus ideales por muy amenazador que se presente el futuro, las demás naciones se atreven a desafiar los postulados del sueño americano. China adaptó los valores de América a su particular cultura y ahora se erige como la alternativa más viable. India crece de la mano de una economía de mercado y un sistema democrático sin someter sus valores tradicionales. Rusia, derrotada por el capitalismo, vuelve a sonar desafiante y en América Latina es Brasil quien empieza a alzar la voz.

EEUU exportó su cultura, les hizo crecer y hoy ya no les puede hablar por encima del hombro. China amenaza con colapsar el dólar; India, con menos aspiraciones, es un mercado necesario para una economía decadente; Rusia resucita de sus cenizas y Brasil puede ser un socio perfecto en una región que cada vez se vuelve más hostil. Por otro lado, el terrorismo islamista ata de pies y manos a la Administración Obama, cuya política exterior se define por la lucha contra los grupos terroristas, con el desgaste económico y militar que ello supone.

El imperio británico cayó y lo puede hacer el norteamericano. EEUU tiene todavía la mayor economía del mundo, es la única superpotencia militar y su influencia cultural está demasiado presente. Pero muchos norteamericanos se preguntan ante el ascenso de China cómo se puede competir con estados que cuadruplican su población.

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