En Clave Internacional

Estados Unidos aprende a escuchar

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 4 enero 2010

El imperialismo diplomático es un lujo que Estados Unidos ya no se puede permitir y eso lo sabe muy bien Obama. Por primera vez en años, Washington está dispuesto a escuchar. Atrás quedó el arte del monólogo. Según Octavio Paz, los estadounidenses son elocuentes pero también conocen el valor del silencio. “La conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar”.

Pero ya no es así. La voluntad conciliadora de la nueva Administración es fruto de la necesidad. La década que hemos dejado ha sido la de la derrota del dólar, la Constitución norteamericana y el capitalismo, los tres pilares de EEUU. El segundo mandato de Bush se tomó a la ligera el texto más sagrado de los estadounidenses y, poco después, la crisis económica evidenció las miserias del sistema capitalista. Además, el dólar su hunde al tiempo que las reservas de la moneda se marchan hacia China y Japón para sostener el déficit norteamericano.

El dominio de EEUU provocó que todas las civilizaciones desembocaran en la occidental, que ha asimilado o aplastado a sus rivales. Y esa es la gran ironía: el ascenso de las demás naciones es consecuencia de las ideologías y acciones americanas. Su cultura no se ha marchitado; todo lo contrario, se ha vuelto universal y, por tanto, abierta a las contribuciones del exterior.

Durante 100 años, el mundo entero quiso parecerse a los americanos. Ellos eran democráticos, exitosos, eficientes, modernos, poderosos y ricos. Y cuando el mundo consiguió parecerse a EEUU, avanza en su propia dirección. Mientras que Estados Unidos confía en la supervivencia de sus ideales por muy amenazador que se presente el futuro, las demás naciones se atreven a desafiar los postulados del sueño americano. China adaptó los valores de América a su particular cultura y ahora se erige como la alternativa más viable. India crece de la mano de una economía de mercado y un sistema democrático sin someter sus valores tradicionales. Rusia, derrotada por el capitalismo, vuelve a sonar desafiante y en América Latina es Brasil quien empieza a alzar la voz.

EEUU exportó su cultura, les hizo crecer y hoy ya no les puede hablar por encima del hombro. China amenaza con colapsar el dólar; India, con menos aspiraciones, es un mercado necesario para una economía decadente; Rusia resucita de sus cenizas y Brasil puede ser un socio perfecto en una región que cada vez se vuelve más hostil. Por otro lado, el terrorismo islamista ata de pies y manos a la Administración Obama, cuya política exterior se define por la lucha contra los grupos terroristas, con el desgaste económico y militar que ello supone.

El imperio británico cayó y lo puede hacer el norteamericano. EEUU tiene todavía la mayor economía del mundo, es la única superpotencia militar y su influencia cultural está demasiado presente. Pero muchos norteamericanos se preguntan ante el ascenso de China cómo se puede competir con estados que cuadruplican su población.

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