En Clave Internacional

La educación en la democracia mediática

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 20 enero 2010

Cito, comento y enlazo en el blog artículos que encuentro interesantes, pero no acostumbro a reproducirlos tal cual. Con el que ocupa esta entrada no me he podido resistir. Se trata de un extracto de Extraños en el nuevo mundo, un texto firmado por William Polk, miembro del Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado en la presidencia de John F. Kennedy, publicado en el número 34 (El poder global) de Vanguardia Dossier:

Para el estadounidense típico, lo que importa es lo que ocurre en su barrio. Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido una potencia mundial de modo que los votantes estadounidenses eligen gobiernos que ejercen una notable influencia en los asuntos del mundo. Pero, como ha señalado un sondeo tras otro, los estadounidenses desconocen lamentablemente la realidad del mundo allende sus fronteras. Esta cuestión resuelta en buena parte del intento deliberado de desembarazarse de la memoria de los orígenes y centrarse en “la buena vida” tal y como se vive en Estados Unidos. Y también de lo que cada vez más se reconoce como un sistema educacional muy deficiente.

El problema no estriba únicamente en que el sistema educativo es deficiente, sino que aproximadamente uno de cada cuatro hombres y mujeres jóvenes no terminan la enseñanza secundaria y gran parte de ellos no están ni educativa ni intelectualmente preparadas para beneficiarse de la educación superior. El objetivo de la enseñanza universitaria universal, un programa que echó a andar con grandes esperanzas a principios del siglo XIX, ha rebajado el listón de modo inevitable. Y los administradores de las universidades lo han reconocido a la par que complacían los gustos populares –ofreciendo cursos, por ejemplo, de “historia del arte del cómic” en una universidad estatal o de “horticultura ornamental” en otra-. La formación en los “negocios” reemplaza a la educación en el caso de cientos de miles de estudiantes de universidad. El resultado es que en muchas facultades estadounidenses, el programa de cuatro años no es más que una agradable continuación de la adolescencia.

Podemos ver los resultados incluso en matemáticas y ciencia, que durante mucho tiempo han sido considerados aspectos sobresalientes de la vida intelectual estadounidense. Incluso en estas áreas, los estadounidenses en la actualidad quedan muy a la zaga de países europeos, asiáticos y africanos. Pero, para centrarnos en el papel de Estados Unidos en los asuntos mundiales, los resultados de los sondeos son incluso más graves y alarmantes. Una encuesta de National Geographic en 2005 indicaba que sólo uno de cada siete americanos de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años podía encontrar a Iraq o Irán en un mapa del mundo; algo más de la mitad sabía que existía Afganistán, país con el que Estados Unidos ha estado en guerra durante ocho años. Uno de cada diez no podía siquiera situar a Estados Unidos en un mapamundi.

Menos de uno de cada cinco jóvenes llega a leer parcialmente un periódico diario y los analistas creen que lo que leen son las tiras cómicas y los deportes. Incluso las noticias de televisión atraen escasamente la atención de jóvenes o de personas de media edad. Según la CNN, el promedio de edad de los telespectadores, no sólo de las noticias sino todos los programas, es de 60 años. Se cree que la audiencia de programas informativos en general es mucho más reducida. Y los programas informativos, en el mejor de los casos, son superficiales. Las citas o extractos de entrevista intentan comprimir cuestiones complejas en un minuto o menos. Lo cierto es que, mal informados e indiferentes, menos de la mitad de los votantes de 18 a 24 años de edad llegaron a votar en las muy publicitadas –y también altamente reñidas- elecciones del año 2004.

En una democracia donde los ciudadanos eligen el gobierno, semejante ignorancia quizá explique, al menos en parte, los numerosos fracasos de la política exterior de Estados Unidos en los últimos años.

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