En Clave Internacional

Obama vuelve a seducir

Posted in Barack Obama by Jaime García on 13 enero 2011

El post también se puede leer -MÁS COMPLETO- en jaimegarciag.blogspot.com, próximamente la nueva dirección del blog.

El discurso de Obama en el funeral por la matanza de Arizona recordará a aquellos que se movilizaron para llevarle a la presidencia por qué le votaron en 2008. Las posibilidades de que Obama gane las próximas elecciones de 2012 suben irremediablemente. Es la opinión de David Remnick , director de «The New Yorker» y autor de la biografía del presidente de Estados Unidos, «The Bridge».

A su modo de ver, fue su mejor discurso desde «A more perfect union», en marzo de 2008, y el mejor como presidente. Obama se elevó por encima de las disputas políticas para mostrar su lado más presidencial y conciliador. «Usemos esta ocasión para escucharnos con más cuidado, para afinar nuestros instintos hacia la empatía y recordarnos todas las maneras en las que nuestras esperanzas y sueños están unidos», dijo. (more…)

Obama baja a la tierra

Posted in Barack Obama by Jaime García on 29 diciembre 2010

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Para Obama, el año 2010 ha oscilado entre la reforma “de puta madre” del sistema sanitario a la “paliza” de los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre. La incursión del Tea Party ha encauzado la vida política en Washington hacia una oposición feroz al presidente Obama, cuyos éxitos han estado siempre a la sombra de las actividades de Sarah Palin y compañía.

El año comenzó mal para el presidente de Estados Unidos. La muerte de Edward Kennedy daba paso a la sorprendente victoria del ultraconservador Scott Brown en el escaño por Massachusetts. Los demócratas perdían así la ‘supermayoría’ en el Senado que le aseguraba la aprobación de la reforma sanitaria.

Una maniobra técnica permitió superar el bloqueo republicano y el 21 de marzo la Cámara aprobaba el mayor logro de la Administración Obama, “algo de puta madre” según el vicepresidente Biden: la reforma del sistema de salud ampliaba la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses para 2019. La popularidad de Obama caía en picado.

La firma con Rusia del Tratado START de desarme nuclear, hasta la fecha su mayor logro en política exterior, fue una pesada losa y solo a finales de año logró la ratificación del Senado. Su otra gran apuesta, la paz entre Israel y Palestina, se quedó en una fotografía para olvidar. Las negociaciones directas que sentaron en la misma mesa a Netanyahu y Abbas quedaron bloqueadas por la negativa de Israel a extender la moratoria a los asentamientos judíos de Cisjordania.

La estrategia del ejército americano se reveló ineficaz en Afganistán, auténtico quebradero de cabeza para la Casa Blanca. Las críticas del general McChrystal al Gabinete Obama provocaron su destitución. Su sustituto, el general Petraeus, no la logrado mejores resultados. En Irak, el otro frente abierto, la retirada de la última brigada de combate marcó el fin de la Operación Libertad Iraquí que comenzó en 2003. Guantánamo sigue abierto.

En casa, el ala más conservador de los americanos se unió en torno al Tea Party, con Sarah Palin como cabeza visible, para escorar a la derecha el debate político. La intensa propaganda del movimiento, auspiciado por la Fox, contribuyó al deterioro de la imagen de Obama y al descalabro demócrata en las elecciones de noviembre. La “paliza” de los republicanos incluía la recuperación de seis asientos en el Senado y la mayoría en la Cámara de Representantes. La tasa de paro, siempre por encima del 9%, y la lenta recuperación contribuyeron a que las Cámaras quedaran en manos republicanas.

Por otro lado, el vertido de petróleo provocado por la explosión de la plataforma de BP en el Golfo de México provocó un desastre natural cuyas consecuencias a largo plazo aún no se han determinado con certeza. Las filtraciones de Wikileaks dañaron también la imagen de Estados Unidos por las mentiras en la guerra de Afganistán y las dimensiones del ‘cablegate’.

El año 2011 será decisivo para Obama. Con un equipo nuevo, está obligado a superar la oposición de un Congreso en manos republicanas como lo hiciera Clinton y recuperar la estrella que le llevó a la presidencia en 2008. La cuenta atrás ha comenzado: 23 meses para las presidenciales de 2012.

El plan de recorte de impuestos, la ratificación del tratado START y la aprobación de la ley DADT, todo en diciembre, impulsan a un Obama renovado dispuesto a revelarse como un conciliador hombre de Estado y a asegurarse su reelección en las próximas elecciones.

La evolución del retrato de Obama

Posted in Barack Obama by Jaime García on 9 septiembre 2010

La historia de Obama al frente de la nación más poderosa del mundo es la de una popularidad en decadencia. El extraordinario movimiento generado durante la larga campaña electoral que precedió su elección ha ido decayendo con el tiempo y ahora su índice de aprobación se fija en el 45%. Si se cumplen las encuestas, los republicanos ganarán 50 nuevos escaños en la Cámara de Representantes y los demócratas podrían quedar con menos de 50 senadores. La marca Obama generó y sigue generando multitud de retratos. Lo que sigue es un pequeño ejemplo de lo que genera la figura del presidente de EEUU.

Obama encarnó como ningún otro candidato el sueño americano. Su equipo supo atribuir a Obama los mejores valores estadounidenses.

(more…)

Obama decide dirigir

Posted in Barack Obama by Jaime García on 26 febrero 2010

Official White House Photo

“No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1.000 días, ni en la vida de este Gobierno, ni quizá siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos”. Es parte del discurso que John F. Kennedy pronunció el 20 de enero de 1961 cuando fue investido presidente. Más de 40 años después, el primer presidente negro de Estados Unidos recitó un discurso en el que renovó la promesa del malogrado ex presidente, acompañado del compromiso de un modo de hacer una política diferente.

En su primer año al frente de la presidencia pecó de inocencia, tal vez. En clave de política exterior, Cuba e Irán frenaron las buenas intenciones de Obama a pesar de que Estados Unidos haya recuperado el crédito tras la presidencia imperial de George W. Bush. Y en clave nacional, los republicanos han querido dejar clara la máxima “usted dedíquese a la política exterior que nosotros gobernaremos en nuestro país”. A pesar de contar con una amplia mayoría en las Cámaras, el plan para la reforma sanitaria de Obama no logra salir adelante y paraliza su mandato.

Lo cierto es que Obama llegó a la Casa Blanca y comprobó que había que seguir las reglas del juego que Washington marca. Las medidas más progresistas del presidente han chocado con el ala más conservador y la intención de frenar la influencia de los lobbies fue cortada por el Tribunal Supremo, que eliminó los límites a la financiación electoral. Amenazado por la sombra de una presidencia en blanco ha aceptado la máxima del bipartidismo, aunque con un rasgo obamiano.

La reunión bipartita para debatir sobre la reforma del sistema sanitario es un dardo envenenado para el ‘partido del no’, que puede quemarse si sigue repitiendo el mismo monosílabo. La Casa Blanca reconoció déficits en la comunicación a los ciudadanos de la propuesta legislativa y el presidente estadounidense se ha puesto a la cabeza de una arriesgada maniobra política. Tan arriesgada como insólita. Obama basó su campaña electoral en Internet, medio que sólo había sido utilizado anteriormente por Howard Dean. Y ahora ha dado una nueva vuelta de tuerca a la comunicación política con una especie de “democracia televisada“.

Poco parece importar lo que los republicanos aporten (nada) a la tan deseada reforma de la Sanidad porque todo indica que Obama podría aprobarla mediante el procedimiento “de reconciliación”, que precisa una mayoría simple en el Senado. Lo que la reunión televisada demuestra es que el mensaje lanzado por Obama en el discurso sobre el Estado de la Unión no era un farol y que ha decidido hacer frente a sus responsabilidades como presidente. La crisis de gobernabilidad que sufre EEUU se soluciona con medidas valientes. El sistema de Sanidad necesita ser mejorado. Los ciudadanos eligieron a Obama para dirigir el país, con la promesa, entre otras, de la susodicha reforma. Y Obama ha apostado por dirigir, independientemente de las consecuencias que pueda acarrear una probable decisión unilateral.

Kennedy pedía empezar a crear un mundo en que se preservase la paz. Obama no pidió empezar, sino continuar con los valores que precedieron a su elección. Con un año de retraso, Obama ha decidido abandonar el juego contemplativo y parece dispuesto a proseguir aquel ya lejano movimiento, aunque muchos de sus integrantes hayan dejado de seguirle.

Obama en el World Press Photo

Posted in Barack Obama by Jaime García on 13 febrero 2010

La fotografía ganadora del World Press Photo 2010 retrata las protestas desde las azoteas en Irán. También están entre las ganadoras unas fotografías de Obama en el día de su investidura, aquel 20 de enero de 2009 en el que daba comienzo la presidencia del primer mandatario negro en la historia de los Estados Unidos.
[Recomiendo echar un vistazo a los enlace del final de la entrada]

Foto: Charles Ommanney, United Kingdom, Getty Images for Newsweek.

Foto: Charles Ommanney, United Kingdom, Getty Images for Newsweek.

Foto: Charles Ommanney, United Kingdom, Getty Images for Newsweek.

Foto: Charles Ommanney, United Kingdom, Getty Images for Newsweek.


Ésta, también entre las premiadas, no tiene nada que ver con Obama, aunque sí con Estados Unidos. Retrata el bombardeo a la franja de Gaza en la operación ‘Plomo Fundido’.

Foto: Mohamed Abed, Palestinian Territories, Agence France-Presse.

ENLACES DE INTERÉS:
Galería: World Press Photo of the Year
La mesa de luz: Todo World Press Photo 2010
Newsweek: Photographs by Charles Ommanney
Flickr: Obama, by Charles Ommanney

El Obama que EEUU quiere

Posted in Barack Obama by Jaime García on 25 enero 2010

Un ex modelo aficionado a posar desnudo en las portadas de las revistas ha sacudido los cimientos de la Casa Blanca. La victoria del republicano Scott Brown en Massachusetts ha acabado con lo que estaba llamado a ser el legado de Obama. La ansiada reforma del sistema sanitario del presidente estadounidense está herida de muerte tras perder la ‘supermayoría’ de 60 escaños en el Senado. Ni los propios demócratas están dispuestos a votar a favor y Obama ha entendido el mensaje.

El jefe del Ejecutivo ha tardado un año en descubrir que de nada vale hablar en una taberna, donde todos gritan. Llegó a la presidencia con la promesa de hacer una política distinta que diera voz a todos aquellos que estaban hastiados con la decadencia de EEUU. Y aquellos mismos que lo auparon le han obligado gritar.

Preocupado por la alarmante pérdida de popularidad y las próximas elecciones de noviembre el equipo de Obama ha apostado por virar hacia el populismo. Hasta luego a la reforma de la sanidad, de la educación y del modelo energético. Frente al paro. Estados Unidos resurge de sus cenizas pero el empleo no crece. Las tasas de desocupación se mantienen en torno al 10% (un 17% si se cuenta a quienes trabajan a tiempo parcial porque no pueden hacerlo a completo). Obama se centrará ahora en la recuperación del empleo y el primer paso es frenar las desmedidas ambiciones de los bancos.

El presidente de Estados Unidos se ha cansado de escribir con pluma y pasa a la ofensiva. El primer golpe de efecto tras la debacle de Massachusetts ha sido declarar la guerra a la banca especulativa. Resultado: batacazo en la Bolsa y revés del Tribunal Supremo, que permitirá a las grandes empresas financiar sin límites las campañas políticas. “Es un golpe a la democracia”, reacción de Obama. Ha pasado del centro sociológico al centro populista y ya trabaja para no perder la mayoría en el Congreso.

El equipo que llevará la campaña electoral de los demócratas será el mismo que le aupó a la Casa Blanca, aunque el camino será distinto. Obama ya no es aquel que prometía el cambio. No es aquel que lideraba un movimiento llamado a cambiar la forma de hacer política. Tampoco el que iba a proteger a las minorías. Ni el que apartaría a los lobbys de los centros de decisión. La línea a seguir es la dura, la que hará aún más difícil viajar en avión, la que amenaza con atacar Yemen mientras aumenta las tropas en Afganistán.

Ahora es el Obama que Estados Unidos quiere. El que le han forzado a ser.

El año dos de Obama

Posted in Barack Obama by Jaime García on 5 enero 2010

Señala el analista Walter Russel Mead en un artículo publicado en Foreign Policy que los modelos de política exterior estadounidenses son cuatro: los de Alexander Hamilton, Woodrow Wilson, Thomas Jefferson y Andrew Jackson.

Los hamiltonianos, dice Russel Mead, se basan en un gobierno nacional fuerte y un ejército poderoso que debe perseguir una política global realista. Según esta postura, el Gobierno debe promover el desarrollo económico y los intereses de las empresas americanas tanto en el país como en el extranjero. George H. W. Bush es uno de los representantes de una política amiga de las Cumbres del G-20 y la apertura de mercados para las empresas nacionales.

Los wilsonianos como Kennedy coinciden en la necesidad de una política exterior global, aunque fijan la promoción de la democracia y los derechos humanos como los objetivos de la estrategia a seguir. Eisenhower abandera el bando de los jeffersionanos, que se aleja de la concepción globalista de los anteriores. Priorizan las reformas internas y la reducción, en la medida de lo posible, de los compromisos internacionales en lugar de forjar alianzas con regímenes foráneos o imponer los valores estadounidenses en el exterior.

Por último, los jacksianos, entre los que se encuentran Ronald Reagan o Sarah Palin, son los “observadores de Fox News”. No son partidarios de los acuerdos internacionales ni del sistema de Naciones Unidas y evitan preocuparse por los derechos humanos. En su lugar, promueven la expansión del poder americano y una defensa sin arrepentimientos de los Estados Unidos.

Obama y los jeffersionanos
El jeffersionano Barack Obama llegó a la presidencia de EEUU con una estrategia consistente en reducir los riesgos y costes en el extranjero y los compromisos tanto como fuera posible. Su oposición a la guerra de Irak fue una de las piezas centrales durante la campaña electoral, antes de heredar un país metido en dos guerras (Afganistán e Irak) y con el prestigio minado por la nefasta gestión de la Administración Bush.

Como arguye Russel Mead, el modelo de Jefferson requiere la cooperación de otras naciones, pero la idea de una América de perfil bajo puede hacer que los demás estén menos dispuestos a participar en los proyectos de EEUU. Obama quiere centrar sus esfuerzos en la política nacional y, aunque ha aumentado las tropas en Afganistán, ha fijado una ruta para abandonar el país, al igual que en Irak. Su voluntad respecto a Rusia es negociadora en materia nuclear, está dispuesto a dar pasos para desbloquear la situación con Cuba, prefiere no entrar en disputas con los países suramericanos pese al acuerdo con Colombia y ha hecho esfuerzos por rebajar la presión de Israel sobre Palestina.

Barack Obama entra en el segundo año de su legislatura y debe presentar algún éxito. La reforma sanitaria puede convertirse en el legado de su mandato, pero su etapa al frente del ‘líder del mundo libre’ aún se caracteriza por las buenas intenciones. El segundo año es el de los grandes logros y también la última oportunidad; el gabinete ya se ha asentado y no valen excusas antes de que las elecciones al Congreso paralicen su capacidad ejecutiva y de que las primarias de Iowa y New Hampshire asomen a la vuelta de la esquina.

La política de la actual administración necesita cooperación. Y, mientras, Guantánamo sigue abierto, los soldados mueren en Afganistán e Irak no resuelve sus conflictos, Irán y Corea del Norte no abandonan sus ambiciones nucleares, el problema del cambio climático sigue sin resolverse y el terrorismo internacional no da tregua. Obama no se ha apuntado ningún tanto en política exterior y la necesitada cooperación pasa por serios apuros. La tarea de Obama es complicada: pasar de la jacksoniana-wilsoniana estrategia de Bush a su planteamiento supone aún más dificultades en el siglo XXI. El mundo ya no es como antes: la atención se traslada del Atlántico al Pacífico, EEUU se replantea su lugar como líder y el rápido desarrollo tecnológico acelera la capacidad de las naciones para participar en el cambio de escenario internacional.

“Con gran dignidad y coraje” dice Walter Russel Mead “Obama se ha embarcado en un difícil e incierto viaje. Las condiciones, me temo, no están en su favor”. Todo sería más fácil para Obama si imperara el kennediano ‘no te preguntes qué puede hacer Obama por ti, sino qué puedes hacer tú por Obama’.

¿Qué le debe Barack Obama a Howard Dean?

Posted in Barack Obama by Jaime García on 10 diciembre 2009

No ha pasado ni un año desde que Obama congregara a más de dos millones de personas durante su discurso de investidura el 20 de enero e, incluso con un Nobel de la paz en su haber, ya no hay rastro de la figura mística del que fue candidato a la presidencia de Estados Unidos. The Economist, por ejemplo, se atreve a pronosticar un año “miserable” para Obama. La batalla por la reforma sanitaria, el alto déficit estatal, la guerra de Afganistán, dice la prestigiosa revista, contribuirán a desgastar la imagen del presidente de EEUU, cuya aprobación popular ha caído del 70% al 50% después de sus primeros ocho meses. La aparente debilidad de Obama, tanto en un plano interno como a nivel internacional, y la resistencia del pueblo norteamericano al cambio, podrían llevarle a perder la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, lo que le dificultaría aún más la realización del cambio prometido durante su campaña electoral.

Lejos queda, por tanto, el supuesto cambio histórico que supuso su victoria, precedida por lo que para muchos fue un movimiento social. “Fue un movimiento social en el sentido en que arrastró a gente que no solía votar, que votaba por primera vez e incluso que había votado siempre a los republicanos. Lo fue también por la capacidad de movilización de voluntarios y de recaudación”, asegura a este redactor Eusebio Val, que cubrió la carrera electoral de Obama para La Vanguardia. Pablo Pardo, corresponsal de El Mundo en Washington, sostiene que Obama “logró crear un movimiento social por su uso de la tecnología, sobre todo Internet y teléfonos móviles. Lo único que hizo fue repetir la estrategia de Howard Dean en 2004″.

El mensaje del demócrata Howard Dean, candidato a la presidencia en 2004, se dirigió principalmente a los jóvenes. “Por primera vez desde 1960, el cambio está en las manos de una nueva generación de jóvenes a los que hay que dar un motivo para votar”. Aunque el demócrata no pudo seguir adelante en la carrera por la victoria de John Kerry, logró movilizar el voto joven. Los datos de hace cinco años señalaban que el 70% de los jóvenes estadounidenses no votaban y Dean explotó ese nicho porque Internet permitía llegar a un sector del electorado que cuatro años después se revelaría clave.

Así, Obama apostó por continuar la estrategia de Dean porque, con un claro favorito (Hillary Clinton) “sólo se podía llegar a la victoria por un camino que no fuera el tránsito político habitual”, según José Ángel Abad, corresponsal en EEUU para Antena 3 Noticias. Eso es lo que explica, según el periodista, que Obama se apoyara “extraordinariamente en la tecnología (Internet) para hacer política y en un inicialmente dudoso ejército de nuevos votantes y voluntarios, en su mayoría formado por jóvenes y afroamericanos”. Fue por medio de Internet donde Obama, y gracias a pequeñas donaciones (de 25, 50 ó 100 dólares) obtuvo el 67% de los 750 millones de dólares recaudados.

Durante la campaña se crearon más de 2 millones de perfiles de usuarios afines al Partido Demócrata, más de 35.000 voluntarios (el 95% de los 6.000 empleados de la campaña eran menores de 30 años y la mayoría menores de 25), unos 400.000 blogs creados y cerca de 200.000 eventos creados fuera de la Red. 14 de cada 100 electores recibieron sms de Obama en sus teléfonos móviles frente a cinco de su rival, John McCain. En cuanto a e-mails, la diferencia es de 25% a 14%. Si se trata de portales de Internet, 29 de cada 100 visitaron los de Obama y 14 de cada 100 los de McCain. Finalmente, vieron spots electorales sobre el ordenador 29 de de cada 100 para Obama y 12 para McCain.

A diferencia de Dean, Obama supo utilizar el voto joven a su favor, lo que se reveló decisivo para su victoria final. De acuerdo a las encuestas a pie de urna, Obama ganó a McCain por sólo 50-49% en cuanto a los votantes que ya habían votado en las elecciones anteriores. “Si en realidad arrasó –señala a este redactor José Ángel Abad- fue porque entre quienes votaron por vez primera o por vez primera en un periodo largo, Obama sacó una ventaja de 71-27%“. El equipo de Obama logró crear una sofisticada organización de base partiendo del uso de las nuevas tecnologías. Además, y no menos importante, no repitió los errores de Dean en una campaña caracterizada por la ausencia de cambios de rumbo y las nulas filtraciones.

Pablo Pardo señala que el atractivo de Howard Dean no pasó de los jóvenes y cometió un error de bulto al buscar el enfrentamiento, algo poco recomendado en la política americana. Nada de esto ocurrió en la carrera presidencial de Barack Obama, que le debe a Howard Dean gran parte de su éxito. “De hecho, Dean fue quien lanzó a Obama, aunque Obama no se lo ha agradecido nunca”, concluye Pablo Pardo.

Barack Obama vs. Martin Luther King

Posted in Barack Obama by Jaime García on 25 agosto 2009

Discursos“Estoy contento de reunirme hoy con vosotros y con vosotras en la que pasará a la historia como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación”.

“Quiero felicitar a la senadora Clinton por su reñida victoria aquí, en Nuevo Hampshire. Hace unas semanas, nadie imaginaba que lograríamos lo que hemos hecho esta noche. Durante la mayor parte de esta campaña, hemos ido muy por detrás y hemos sabido que el camino sería empinado”.

Son las primeras líneas de dos discursos entre los que hay 44 años y medio de años de diferencia. El primero fue pronunciado por Martin Luther King el 28 de agosto de 1963 en Washington en lo que significó un hito en la lucha por la igualdad de derechos de los negros.

El segundo lo pronunció otro negro, ahora presidente de Estados Unidos, el 8 de enero de 2008. Barack Obama acababa de perder las primarias en New Hampshire ante Hillary Clinton, en contra de las previsiones. Sin embargo, el entonces aspirante a la presidencia sorprendió con un discurso en el que alcanzó el apogeo del discurso obamiano.

Ahora bien, entre uno y otro no hay tantas diferencias. Coincide, en primer lugar, la identificación del orador con su público y las constantes referencias hacia su audiencia. “(…) habéis salido y hablado en favor de un cambio. Y con vuestras voces y vuestros votos, habéis dejado claro (…)” [Obama]. “Hemos venido a la capital de nuestra nación en cierto sentido para cobrar un cheque” [Luther King]. 

Ambos inician un discurso repleto de referencias a las historia de Estados Unidos. En el caso de Martin Luther King, llevado a la opresión racial mientras que Obama repasa todas sus promesas electorales. Utilizan una retórica que va subiendo de intensidad y se sirven de una frase que les vale para empezar una nueva afirmación que refuerza la anterior al tiempo que añade algo nuevo.

Obama se sirve de “nuestra nueva mayoría” y el pastor estadounidense se inclina por “no podemos estar satisfechos”.

Cuando la magnífica oratoria de ambos logra una multitud entregada al hombre que se dirige a ellos llega el momento del lema. Ya no importa lo que se diga; ni Obama ni Luther King hablan de los logros que quieren conseguir, ni de lo que les ha llevado allí.

“I have a dream”, apunta el hombre que reunió a más de 250.000 personas en la marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad. El presidente de Estados Unidos elige otro lema que también dio la vuelta al mundo: “Yes, we can”.

En ese momento, el predicador ya ha conseguido la identificación total con su audiencia y sólo con repetirlo varias veces consigue llegar a la catarsis. Luther King aún tiene tiempo de añadir un segundo lema: “Suene la libertad”.

Ambos logran, con una claridad expositiva excepcional, crear un vínculo emocional con sus oyentes en un discurso repleto de patriotismo y religiosidad. La acumulación de adjetivos o frases de un mismo sentido, la amplificación argumental, y las repeticiones léxicas o paralelismos sintácticos son los recursos que los dos utilizan.

“¡Al fin libres! ¡Al fin libres! ¡Gracias a Dios Todopoderoso, somos al fin libres!”, cerró Luther King su intervención. “(…) somos una nación, y juntos empezaremos el siguiente gran capítulo de la historia de Estados Unidos con dos palabras que resonarán de costa a costa, de reluciente mar a reluciente mar. Si, podemos”, finalizó Obama.

Dos discursos para la historia.

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La estrella de Obama se apaga

Posted in Barack Obama by Jaime García on 23 agosto 2009

Barack-Obama2Barack Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos tras una incontestable victoria sobre los republicanos que no pudieron conseguir el difícil objetivo de mantener en el poder al partido que Bush puso en la Casa Blanca durante dos legislaturas.

Llegó al poder con muchas promesas: retirar a las tropas de Irak, acabar con Guantánamo, recuperar la credibilidad de su país en el mundo, sacar al país de la recesión y llevar a cabo una ambiciosa reforma del sistema sanitario.

Si bien la recuperación económica va por buen camino y trabaja para solucionar el problema de Guantánamo, Obama se ha chocado con los sectores más reaccionarios en su ambicioso plan de implantar un sistema de salud que permita dar cobertura sanitaria a 46 millones de ciudadanos que no tienen seguro. Sin embargo, el presidente estadounidense, lejos de darse por vencido y obtener el mismo resultado que Roosevelt, Carter y Clinton, ha puesto en juego todo su caudal político para convertirlo en su particular caballo de Troya.

Los republicanos ven en este punto una oportunidad única para frenar las ambiciones de Obama. Y las recientes encuestas hacen pensar que, desde el pueblo, tampoco goza de demasiado apoyo para implantar un sistema de salud universal. Durante el mes de agosto, varios sondeos han revelado una caída en la popularidad del máximo mandatario norteamericano.

Las encuestas, contra Obama
En la primera semana del mes, pocos días antes de que cumplir Obama 200 días en el poder, una encuesta elaborada por la Universidad de Quinnipiac situaba el respaldo popular en el 50% frente al 57 de comienzos de julio. El margen de desaprobación era, según esta encuesta, del 42%, mientras en julio sólo un tercio de la población no aprobaba su gestión.

Obama ha convertido la reforma del sistema de salud en su auténtico caballo de Troya.

Otra encuesta, elaborada por la CNN, mostraba una caída de siete puntos en su popularidad desde que cumplió sus 100 primeros días en la Casa Blanca a finales de abril. Este sondeo elevaba el apoyo popular al 56%, cinco puntos menos que en junio y siete menos que en abril.

Esta misma semana, ‘The Washington Post’ publicaba una nueva encuesta según la cual popularidad de Obama no remontaba. En lo referente a la reforma sanitaria, un 49% de los entrevistados cree que el presidente será capaz de llevar adelante mejoras significativas en el sistema de asistencia sanitaria de Estados Unidos. Esta cifra supone una caída de 20 puntos porcentuales respecto a los que pensaban eso antes de que iniciara su gestión presidencial.

El 55% de los encuestados, siete puntos más que en el mes de abril, cree que la situación general de Estados Unidos va mal encaminada.

El índice de aprobación general para la gestión presidencial de Obama está en el 57%, esto es, 12 puntos por debajo del nivel de abril. Eso sí, la mitad de los estadounidenses creen que en 12 meses la recesión habrá terminado cuando en febrero sólo el 28% lo creía así.lenguetahorizontal