En Clave Internacional

Obama sale vivo del ‘Cablegate’

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 21 diciembre 2010

Es domingo 28 de noviembre y en España la actualidad informativa la marcan las elecciones catalanas y la final de la Copa Masters entre los tenistas Rafa Nadal y Roger Federer. La organización Wikileaks, mientras, denuncia en su perfil de Twitter que es víctima de ataques masivos. Ese día era el fijado para publicar el contenido de la mayor filtración de la historia. A las 19.30, The Guardian, The New York Times, El País, Der Spiegel y Le Monde revelan en sus ediciones digitales los secretos de la diplomacia estadounidense. Semanas atrás, Julian Assange les había filtrado más de 250.000 notas diplomáticas del Departamento de Estado.

Foto: Casa Blanca

El periodista afincado en Washington Marc Bassets recurre al historiador Timothy Garton Ash para valorar la importancia del ‘Cablegate’: “Los cables son una mina para historiadores y periodistas y una pesadilla para los diplomáticos”. Aunque no para Estados Unidos. En opinión del veterano reportero Enrique Meneses, se ha exagerado la importancia de las informaciones. “Son formas de ser de los embajadores. Lo que se cuenta son cosas que cualquier analista político sospechaba”, apunta.

Las informaciones difundidas revelan el lado oculto del poder desde la óptima del servicio diplomático de EE. UU. La imagen del presidente Obama, indican los analistas consultados, no ha quedado dañada por cuanto los informes remitidos al Departamento de Estado apenas implican al Gobierno estadounidense en situaciones incómodas.

“Víctima de su osadía”
Marc Bassets minimiza los efectos de las filtraciones sobre la política exterior de Obama. En Afganistán, resume, los documentos han revelado que el Gobierno de Karzai es corrupto, “algo que diplomáticos y responsables de EE.UU. vienen diciendo en público y privado. En Oriente Medio, se confirma que los países árabes están tan o más interesados que EE.UU. en contener un Irán nuclear. “Quizá, en este caso, al hacerse públicas las presiones de Arabia Saudí, la Administración Obama se cargue de razones si necesita apretar las tuercas a Irán”, piensa. En todo caso, “las revelaciones pueden complicar el reinicio de las relaciones con Moscú”, algo que puede quedar diluido si Obama logra aprobar el tratado START.

En ese sentido, el politólogo José Ignacio Torreblanca evita personalizar en Obama aunque reconoce que Estados Unidos sufre una “pérdida de credibilidad evidente por cuanto no ha podido parar las filtraciones”. “Lo único destacable -piensa Enrique Meneses- es que tres millones de personas tuvieran acceso a la información que Julian Assange ha regalado al mundo, sistemas muy poco seguros para guardar las opiniones de unas docenas de diplomáticos bocazas”. Según Torreblanca, “Estados Unidos ha sido víctima de su propia osadía”.

Obligados a cambiar
Ahora Estados Unidos debe reconducir su imagen si bien “el efecto Obama sobre la política exterior está difuminado”, en palabras de Torreblanca. Ese esfuerzo por recuperar la confianza con sus socios “quizá pase por sustituir a algunos diplomáticos”, piensa el periodista Marc Bassets, que no cree que afecte “de manera notable a la segunda mitad del mandato de Obama ni a su política exterior”.

El presidente americano solo se ha referido a las filtraciones dos semanas después de que comenzaran a publicarse. Obama expresó su pesar por “el acto deplorable acto de Wikileaks”. En términos más duros se expresó su secretaria de Estado, Hillary Clinton, que calificó las revelaciones como “un ataque a la comunidad internacional” y anunció medidas contra los instigadores.

El Departamento de Estado ya ha procedido a desconectar la red de comunicaciones secreta SIPRNet, de donde se sospecha que se han extraído los teletipos. Por otro lado, el portavoz del Pentágono, Dave Lapan, reconoció días atrás que las revelaciones de Wikileaks ha provocado cambios en personas y gobiernos que comparten información con Estados Unidos. José Ignacio Torreblanca piensa que el obstáculo se superará mediante relaciones bilaterales recíprocas; a partir de ahora el cuerpo diplomático americano estará más expuesto.

No obstante, el secretario de Defensa, Robert Gates, recurrió a la ‘realpolitic’ para restar valor a los documentos filtrados: “¿Es embarazoso? Sí, ¿es incómodo? Sí. ¿Consecuencias para la política exterior estadounidense? Muy pocas. Los gobiernos tratan con Estados Unidos porque responde a sus intereses. Seguimos siendo la nación indispensable”. El investigador Juan Tovar entiende que lo que se refleja es que “el realismo político, teoría que algunos consideraban cosa del pasado, sigue de plena actualidad a la luz de la actuación de los diplomáticos”.

Un Estado disfuncional
El servicio exterior norteamericano, dirigido por la secretaria Hillary Clinton, está formado por un cuerpo diplomático de más de 12.000 empleados y 260 embajadas y consulados repartidos por todo el mundo, según datos del Departamento de Estado. Estos días se pone de relieve el alcance del poder americano. José Ignacio Torreblanca destaca que “Estados Unidos tiene un perro en cada punto del planeta que puede estar en todas las peleas al tiempo que ejerce el poder, lo cual es admirable”.

El tamaño de la primera potencia del mundo contrasta con un Estado que demuestra “ser disfuncional”, piensa Marc Bassets. “Lo es por su incapacidad de mantener secretos pero también de organizar un recuento electoral digno de un país desarrollado como ocurrió en el 2000”, apunta. Eso sí, “muchas cosas de estas no suceden en una dictadura o un Estado autoritario; esa cierta debilidad ayuda a explicar la fortaleza del país”.

Julian Assange, fundador de Wikileaks, presume de acuñar el periodismo científico y de publicar informaciones que sustentan las sociedades democráticas. Pese a sus afirmaciones, “la filtración tiene muchas más posibilidades de conducir hacia un mayor secretismo y un endurecimiento del acceso a la información clasificada que a una mayor transparencia”, sostiene Juan Tovar, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid. Esa transparencia, cree, podría llevar a “una mayor debilidad de los Estados democráticos frente a Estados autocráticos como China”.

El presidente desmemoriado

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 11 noviembre 2010

Foto: Christopher Morris

El anterior presidente de EE.UU. George Bush ha vuelto a la escena pública para justificarse con la publicación de su biografía ‘Decision Points’. En ella, Bush se presenta como un disidente de la guerra de Irak -no quería usar la fuerza- y asegura que la tortura en la prisión ilegal de Guantánamo ayudó a salvar vidas y prevenir ataques. No se arrepiente el ex-presidente de actuaciones impropias de una nación llamada a expandir la democracia en el mundo, como el mismo sostenía. Por mucho que tras conocer los abusos en Abu Ghraib se sintiera “mal del estómago”.

Porque el presidente de la nación más poderosa del mundo no puede quedar “sorprendido e irritado” al no aparecer las armas de destrucción masiva que justificaron el ataque unilateral sobre Irak. Bush asegura que no quiere redimirse con la publicación de sus memorias; será la Historia la encargada de juzgarle. Él sólo reconoce haber cometido un error: haber intervenido tarde en la catástrofe del Katrina.

Para los libros de historia quedan sus logros. Dejó a la economía más fuerte en una crisis que se remonta a la del año 29 después de ocho años de manga ancha a los mercados, un país enfangado en dos conflictos bélicos y la imagen de EE.UU. por los suelos. Los americanos ya lo juzgaron en sus últimos días. Con un índice de popularidad en el 35%, fue el mejor valor de la candidatura de Obama. Retirarse a su rancho fue lo mejor que pudo hacer. No necesita demostrar que sabe leer y escribir.

EE.UU. le enseña los dientes a Obama

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 3 noviembre 2010

Marco Rubio y Rand Paul ya tienen sitio en el Senado. La ‘bruja’ Christine O’Donnell ha acusado una campaña que rozó lo surrealista y tendrá que intentarlo en otra ocasión. Los republicanos han tomado la Cámara de Representantes; a falta de concretar 13 escaños, los demócratas han perdido 60 diputados, muy por encima de los 52 de Clinton en 1994 o los 26 de Reagan en 1982.

El movimiento del Tea Party ha movido a la derecha del debate político estadounidense y los republicanos ya piensan en cómo parar el ascenso de Sarah Palin con vistas a las presidenciales de 2012. Con un Congreso dividido y abocado al bloqueo, Barack Obama inicia la parte dos de su mandato. Un paso atrás y la vitola del pacificador serán sus señas de identidad. La batalla política en las Cámaras y Obama ejerciendo el derecho de veto cuando lo vea necesario.

A la espera de la rueda de prensa convocada por Obama, el presidente se ha puesto en contacto con los líderes demócratas y republicanos para mostrar su disposición a colaborar con ellos. John Boehner, próximo presidente de la Cámara de Representantes, está dispuesto aunque pone condiciones: “Esperamos que el presidente Obama respete ahora la voluntad popular, cambie el rumbo y se comprometa a hacer los cambios que la gente reclama. En la medida en que esté dispuesto a esto, nosotros estaremos dispuestos a colaborar con él”. El republicano Mitch McConnel ha sido más claro. “El objetivo de estas elecciones es lograr que Obama no sea reelegido en 2012”, ha declarado.

Lo cierto es que el ambiente es de campaña electoral. Los cambios en el Gabinete Obama piensan en volver a ganar y abandona el ‘gran Gobierno’ de su primera etapa. Hillary Clinton, desaparecida en una gira asiática y ajena al descalabro demócrata, será una figura clave. Los posibles candidatos republicanos se han dejado ver por Iowa, estado clave en el desarrollo de las primarias. Mitt Romney o Bobby Jindal podrían dar el paso en breve.

Incluso Michael Bloomberg, que podría presentarse como independiente. Su candidatura sería la peor noticia para Obama, pues aglutinaría el voto centrista y republicano moderado. Otro escenario podría colocar a un candidato del Establishment al frente del partido conservador y otro independiente del Tea Party.

En cualquier caso, la situación actual deja a un presidente en apuros que debe reinventarse y mostrarse como la figura capaz de encontrar acuerdos. La popularidad de Obama ronda el 45%, similar a la aprobación de Reagan y Clinton en el mismo punto. Ambos fueron reelegidos. ¿Lo logrará Obama?

2012 en el horizonte

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 2 noviembre 2010

Foto: White House

Estados Unidos vive en un estado de elecciones continuo. Apenas pudo Obama comenzar su proyecto cuando lasurgencias electorales de sus colegas demócratas y el bloqueo republicano dejaron su presidencia en punto muerto. Cuando los estadounidenses votan para elegir una nueva Cámara de Representantes y un tercio del Senado, la campaña para las presidenciales de 2012 ha echado a andar.

El Obama 2.0 tiene como objetivo volver a ganar. Pete Rouse, jefe interino del Gabinete Obama, hace de transición hacia el equipo definitivo que acelerará la máquina electoral. David Plouffe, creador del ‘mito Obama’, podría incorporarse próximamente a la Casa Blanca mientras que el asesor presidencial, David Axelrod, abandonará en un año su cargo para asegurar la reelección de Obama. El director de comunicaciones, Robert Gibbs, asumirá responsabilidades mayores.

Los mensajes del cambio y la esperanza ya están agotados. Obama debe vender éxitos, que los ha tenido. La contención de la crisis económica y las históricas reformas de la sanidad y el sistema financiero justifican por sí solos una presidencia pero no la de Obama, que prometió mucho más. El presidente estadounidense debe afrontar la cuestión migratoria, la creación de empleo, la paz en Oriente Próximo o la contención del régimen iraní. Y, sobre todo, recuperar la iniciativa del discurso político. El reto se plantea mayúsculo por la previsible polarización del debate en las Cámaras.

La altura del presidente se medirá por su habilidad para superar el anunciado bloqueo republicano. Porque ellos también piensan en 2012. Quieren maniatar a Obama, quitarle la iniciativa. Y el primer paso es frenar la estrella de Sarah Palin, buena candidata entre las bases más conservadoras pero con pocas posibilidades en el conjunto del país. Mitt Romney, Mitch Daniels, Paul Ryan y Mike Huckabee se postulan como posibles candidatos.

“Deja que Pete lo arregle”

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 20 octubre 2010

Cuando Obama llegó a Washington como senador Pete Rouse estaba a su lado. Cuando sopesaba presentar su candidatura a la presidencia de Estados Unidos volvió a recurrir a él. El nuevo jefe de Gabinete de la Casa Blanca participó de forma activa en la campaña electoral en calidad de asesor y fue uno de los presidentes de su equipo de transición, encargado de la elaboración del equipo de la Administración Obama.

El estilo de Pete Rouse tiene poco que ver con el de su predecesor. Su discreción se opone a la hiperactividad de Rahm Emanuel, más polémico y carismático. Llega en un momento complicado. ya que todas las encuestas apuntan a un descalabro demócrata en las elecciones de mitad de mandato. La segunda etapa de la Administración Obama va a requerir la acción bipartidista y Pete Rouse goza del respeto de demócratas y republicanos y se destaca por su exhaustivo conocimiento de los entresijos de Washington. Obama, entre bromas, lo presentó con el lema ‘Deja que Pete lo arregle’.

La suya no es una tarea imposible. A pesar del ascenso del Tea Party y Sarah Palin, Obama sigue siendo el político más popular del país. El 45% de la población respalda su gestión y más de la mitad simpatiza con él, valores que pueden lanzar al Obama 2.0. El que tratará de concluir con éxito la presidencia desde el acento en la política exterior y la exigencia de responsabilidad de los republicanos, que se perfilan como los dominadores en ambas Cámaras.

Pete Rouse se graduó en Harvard y en la London School of Economics y empezó a trabajar en el Capitolio en 1973. La relación Rouse-Obama comenzó a trabajar con Obama en 2004 cuando ganó de manera inesperada un escaño a Daschle. Tras una primera negativa, aceptó ser su jefe de Gabinete. Ahora ha vuelto a decir que sí, aunque ha dejado claro que no espera ocupar el cargo más que unos meses. No obstante, no se descarta que Obama le pida aceptar el puesto de forma permanente.

A pledge to America

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 24 septiembre 2010

En política casi todo está inventado así que los republicanos han decidido regresar al ‘Contrato con América’ de 1994. ‘Promesa para América’ es el nombre del documento que recoge la nueva estrategia republicana para hacerse con el control de las Camáras en noviembre. El programa pretende revocar la reforma sanitaria. Asimismo, incluye la intención de congelar todos los impuestos durante dos años. Este es el documento completo de la nueva estrategia republicana.

A pledge to America

Las miserias de Sarah Palin

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 17 septiembre 2010


Poco después de su deslumbrante aparición en las pasadas elecciones presidenciales, Sarah Palin entró en una depresión, cercada por las críticas vertidas en los medios de comunicación y las dudas sobre su capacidad para el puesto al que aspiraba. Su equipo de asesores, desesperado, recurrió a Joe Lieberman con la esperanza de que éste la ayudara a salir del bache.

Lieberman le aconsejó que se preguntara por qué había llegado a la candidatura de McCain. “Joe -respondió-, no puedo imaginar ninguna otra razón para estar aquí excepto que estaba destinada a ello”. Y es que sólo el destino puede explicar que Sarah Palin sea ahora la figura más popular de los republicanos.

La suya es la historia de cómo hacer creíble una estrella vacía. El secreto está en las fichas. Así es cómo el equipo de campaña de McCain logró modelar a Palin. No sabía nada. En una de las primeras sesiones posteriores al anuncio de su candidatura a la vicepresidencia de EEUU, descubrió La Guerra Civil española y cómo después estallaron la Primera y Segunda Guerra Mundial, seguidas de la Guerra Fría.

Su equipo de asesores se afanaba en explicarle que Saddam Hussein no atacó Estados Unidos el 11-S. También desconocía Palin las funciones del FBI ni llegaba a entender por qué Corea del Norte y Corea del Sur eran países separados. “Ojalá hubiera prestado más atención a este tipo de cosas”, exclamaba tras el torrente de información asimilado.

Dos años después es la bandera del pujante movimiento del Tea Party, cuyo radicalismo está arrinconando al Partido Republicano a la derecha más reaccionaria. El Tea Party ha logrado la victoria en las primarias de seis de sus candidatos al Senado. La virulencia del movimiento conservador amenaza con alterar el difícil equilibrio bipartidista en Washington y llegar incluso a bloquear la gobernabilidad del país durante años.

Mientras tanto, Sarah Palin impulsa su estrella de la mano de un discurso fanático, racista, nacionalista y fuertemente populista, aunque desprovisto -aún- del componente de la violencia. 2012 está en el horizonte de Palin.

¿Reivindicación de Bush?

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 1 septiembre 2010

Entre la Guerra Civil y 1933, los republicanos ganaron 12 de las 16 elecciones presidenciales celebradas en Estados Unidos. Esa etapa precedió a la depresión de 1929. Entre 1968 y 2008, los republicanos han ocupado la Casa Blanca durante 28 años, sólo interrumpidos por los mandatos de Carter y Clinton. George W. Bush finalizó esa etapa dejando al país sumido en la peor crisis financiera desde 2009.

En el momento más bajo del mandato de Obama, el ex presidente Bush goza de un momento de creciente aceptación cuando no de afecto. Tiempo, por tanto, de recordar algunos datos* del peor presidente de la historia del país, según coinciden decenas de analistas e historiadores.

La popularidad de Bush era en febrero de 2008 del 19%. Nixon tuvo en su peor momento un apoyo del 23%.

ECONOMÍA

Bush hijo dilapidó el superávit fiscal del 2,2% del PIB (236.000 millones de $) dejado por Clinton. Entre 2001 y 2007, la deuda federal pasó del 58 al 65% del PIB, unos 400.000 millones de dólares (294.000 millones de euros). Bush padre ya había dejado un déficit de 255.000 millones de dólares.

Casi 37 millones de personas vivían al final de su mandato bajo el umbral de la pobreza. En 2001, el número de personas oficialmente pobres era de 31,6 millones.

En el mandato de Bush se crearon 370.000 empleos anuales frente a los 1.760.000 creados en la presidencia de Clinton. La tasa del desempleo se fijó en el 6%. número de empleados a tiempo parcial creció en 5 millones.

El salario semanal medio descendió 3,55$, colocándose en 602$ (415€).

Bush dejó un descenso de la actividad productiva del 9%, del 22% en la exportación y del 20% en el consumo de bienes duraderos.

SISTEMA FINANCIERO
Quiebra de varios fondos de inversión de Bearn Sterns.
Quiebra de Lehman Brothers.
Rescate de Fannie Mae y Freddie Mac por parte de la Reserva Federal.
J.P. Morgan compró el Bear Sterns.
El Bank of America salvó a Merry Linch.
Bernard Madoff estafó alrededor de 500.000 millones de dólares.

POLÍTICA EXTERIOR
Coste de la guerra de Irak: 784.000 millones de dólares
Coste de la guerra de Afganistán: 321.000 millones de dólares
Ambas han involucrado a más de dos millones de personas y significan el conflicto más caro para Estados Unidos, sólo superado por la II Guerra Mundial.

Antes de los atentados del 11-S, el 58% de los países tenía una opinión favorable de EEUU; en 2008 había caído al 39%.

SISTEMA SANITARIO
93 millones de personas recibían una asistencia insuficiente. Cuando Bush llegó a la presidencia, 38 millones de personas no tenían atención médica particular, aunque se podían acoger al sistema Medicaid. A pesar de que el gasto estatal era un 17% del PIB, el mandato de Bush acabó con 47 millones de personas sin atención médica particular.

* Los datos están tomados de The New York Times y del libro La reacción conservadora. Los neocons y el capitalismo salvaje, de José Manuel Roca.

Negar la ciudadanía, la última ocurrencia

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 12 agosto 2010

“Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta por ello a tal jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos y del Estado en que resida. Ningún Estado podrá crear o implementar leyes que limiten los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos; tampoco podrá ningún Estado privar a una persona de su vida, libertad o propiedad, sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria”.

La enmienda catorce de la Constitución de Estados Unidos está ahora amenazada por los cálculos electoralistas de los republicanos en plena lucha electoral. El senador republicano Lindsey Graham prendió la mecha con la propuesta de revisar el derecho. Según Graham, no debería aplicarse la ciudadanía a los hijos nacidos en EEUU de padres inmigrantes sin papeles. La propuesta ha recibido rápidamente el apoyo de otros republicanos, como el líder del partido en el Senado, Mitch McConnell.

Y es que los republicanos confían en los réditos de una posición dura frente a la inmigración ilegal. No obstante, el 56% de los estadounidenses se oponen a cambiar la enmienda, frente al 41% que está a favor, según un sondeo realizado por el Centro de Investigación PEW para el Pueblo y la Prensa.

De acuerdo con Pew Hispanic Center, de los 4,3 millones de recién nacidos en 2008, 340.000 fueron hijos de inmigrantes ilegales. Esta cifra supone el 8% del total. El 16% de los recién nacidos son hijos de inmigrantes documentados y el 76% de ciudadanos estadounidenses. Casi cuatro de cada cinco de los 5,1 millones de hijos de inmigrantes indocumentados menores de 18 años tienen la ciudadanía estadounidense por haber nacido en el país.

Según la encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de la Oficina del Censo, en 2008 había un total de 30,7 millones de hispanos –dos tercios del total- de origen mexicano en Estados Unidos. Se estima que 46.822.000 hispanos viven en EEUU. Dos de cada diez inmigrantes mexicanos son ciudadanos estadounidenses. Y el 36,7% de los mexicanos vive en California mientras que uno de cada cuatro (25,2%) vive en Texas.

Los hispanos siguen la estela de los afroamericanos

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 5 agosto 2010

Unos cincuenta años atrás el director del FBI, John Edgar Hoover, calificó al movimiento negro como la amenaza interna más grande para la seguridad de Estados Unidos. Bien entrado el siglo XXI, es un sheriff de Arizona, Joe Arpaio, quien aplica la misma doctrina contra los inmigrantes hispanos.

Entre 1956 y 1971, en el marco del COINTELPRO, el FBI abrió 295 acciones contra los movimientos afroamericanos. Arpaio, mal aprendiz de Hoover, exhibe la misma actitud hacia los hispanos. Al sheriff de Maricopa no se le quedan pequeñas las cárceles pues monta tiendas de campañas para que todos cumplan su condena. Los presos visten obligados ropa interior rosa y trajes a rayas.

Si el inicio de la segunda mitad del siglo pasado estuvo marcado por las reivindicaciones -a menudo sangrientas- de los afroamericanos en un sistema hecho por y para los blancos, los hispanos han tomado ahora el testigo. Reclaman su condición de ciudadanos, su cuota de poder en un país cuyo sistema político es incapaz de dar soluciones.

La gobernadora de Arizona, Jane Brewer, prendió con su ley racista la mecha de un nuevo movimiento civil. Y es que la comunidad hispana no va a detenerse en su empeño. Cuentan, de momento, con el apoyo del presidente Obama que no obstante es incapaz de aprobar una ley de inmigración que resuelva las reivindicaciones de la minoría.

Buena parte de la opinión pública se ha posicionado ya en contra de la ley de Arizona y miles de personas han mostrado su desacuerdo en sucesivas manifestaciones. La primera victoria de la comunidad hispana ha sido la suspensión de los artículos que incriminaban a los inmigrantes en la polémica ley. Pero sólo es un pasito en el largo camino que se presenta.

La batalla judicial provocada por la SB 1070 se alargará en el tiempo, cosa que aprovecharán los colectivos de inmigrantes para organizar la lucha por sus derechos. Una movilización al estilo de la Marcha de Washington y un líder como Malcom X o Luther King quedan aún lejos, pero el movimiento apenas ha dado sus primeros pasos. La aparición de un dirigente nacional y una organización fuerte son cuestión de tiempo si Obama no ataja la encrucijada.

La cuestión hispana puede pronto dejar de ser un problema electoral para la Casa Blanca para convertirse en la antesala de una revolución. Las pasadas exigencias de los afroamericanos nos recuerdan el poder de la organización civil.

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