En Clave Internacional

China, a la cabeza de las ejecuciones

Posted in China by Jaime García on 2 agosto 2010

Las fiestas nacionales en China están teñidas de sangre. El Gobierno las ‘celebra’ ajusticiando a un gran número de condenados, denuncia la ONG italiana ‘Nessuno tocchi Caino’. El gigante asiático es el país que más aplica la pena de muerte en el mundo, con 5.000 ejecuciones en 2009.

Un total de 5.679 personas fueron ajusticiadas en el pasado año, según la ONG, el 88% de ellas en China. El informe señala que se han seguido procesando y ejecutando a reos “sin la debida transparencia”, denuncian abogados chinos. No obstante, el gobierno chino habría reducido las penas capitales en un 30% durante el pasado año.

Estados Unidos se encuentra en el quinto lugar de la lista elaborada por ‘Nessuno tocchi Caino’, con 52 ejecuciones en 2009, 15 más que en 2008 y 10 más que en 2007. Las penas capitales se aplicaron en los siguientes estados:

Texas (24), Alabama (6), Ohio (5), Georgia (3), Oklahoma (3), Virginia (3), Florida (2), Carolina del Sur (2), Tennessee (2), Indiana (1) y Misuri (1).

Irán, con al menos 402 ejecuciones, es el segundo país de la lista, e Irak, con 77, el tercero. El cuarto lugar lo ocupa Arabia Saudí (69), seguido de Estados Unidos y de Yemen, que mató a 30 personas.

Pese a estos datos, la ONG considera que en 2009 se ha confirmado la evolución positiva de la abolicición de la pena capital, tendencia que ha continuado en el primer semestre de 2010. 154 países han decidido abolir la pena de muerte por ley. El número de ejecutados ha disminuido en 2009 respecto a los años anteriores. En 2008 se aplicaron 5.735 sentencias a muerte mientras que en 2007 fueron 5.851.

China avanza imparable

Posted in China by Jaime García on 7 enero 2010

Fuente: Foreign Policy

El premio Nobel de Economía Robert Fogel estima que la economía china alcanzará en 2040 un Producto Interior Bruto de 123 billones de dólares o, lo que es lo mismo, el 40% de la economía mundial, frente al 14% de Estados Unidos o el 12% de India, que superará a Europa (5%). El economista estima que los ingresos per cápita alcanzarán los 85.000 dólares, más del doble que Europa y mucho más que India y Japón.

La frase, probablemente apócrifa, de Napoleón (“Dejad que China duerma, pues cuando despierte sacudirá el mundo”). Como señala Fareed Zakaria en The Post-American World, “no tener que responder ante el público ha solido ayudar a Pekín a llevar a cabo su estrategia”. Su forma de gobierno les permite tomar decisiones con visión de futuro.

La educación destaca entre los factores que, según Robert Fogel, llevarán a China a liderar la economía mundial. Entre 2000 y 2004 el número de estudiantes universitarios ha crecido alrededor de un 50% y esa será la clave para el desarrollo chino. Asimismo, el sector rural será un factor decisivo en la economía china. Los últimos datos sugieren que la tasa de productividad está creciendo incluso en el sector primario. En 2009, alrededor del 55% de la población china (700 millones de personas) vivía en el campo.

Además, el régimen comunista ha aceptado el capitalismo para hacer crecer la economía, un capitalismo con características chinas, consistente de acuerdo con Zakaria en una “estrategia de crecimiento del denominador”. Sin ser una democracia, el régimen ha reducido su hermetismo y está más abierto a las nuevas ideas que anteriormente.

Por el contrario, el panorama para Europa se muestra desalentador. De aquí a 30 años, la contribución de Europa al PIB mundial caerá del 21% al 5%, sostiene Robert Fogel. En 2040, casi un tercio de la población de la Europa occidental superará los 65 años. Se estima que el crecimiento natural de las cinco grandes economías europeas salvo Gran Bretaña será negativo.

Estados Unidos aprende a escuchar

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 4 enero 2010

El imperialismo diplomático es un lujo que Estados Unidos ya no se puede permitir y eso lo sabe muy bien Obama. Por primera vez en años, Washington está dispuesto a escuchar. Atrás quedó el arte del monólogo. Según Octavio Paz, los estadounidenses son elocuentes pero también conocen el valor del silencio. “La conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar”.

Pero ya no es así. La voluntad conciliadora de la nueva Administración es fruto de la necesidad. La década que hemos dejado ha sido la de la derrota del dólar, la Constitución norteamericana y el capitalismo, los tres pilares de EEUU. El segundo mandato de Bush se tomó a la ligera el texto más sagrado de los estadounidenses y, poco después, la crisis económica evidenció las miserias del sistema capitalista. Además, el dólar su hunde al tiempo que las reservas de la moneda se marchan hacia China y Japón para sostener el déficit norteamericano.

El dominio de EEUU provocó que todas las civilizaciones desembocaran en la occidental, que ha asimilado o aplastado a sus rivales. Y esa es la gran ironía: el ascenso de las demás naciones es consecuencia de las ideologías y acciones americanas. Su cultura no se ha marchitado; todo lo contrario, se ha vuelto universal y, por tanto, abierta a las contribuciones del exterior.

Durante 100 años, el mundo entero quiso parecerse a los americanos. Ellos eran democráticos, exitosos, eficientes, modernos, poderosos y ricos. Y cuando el mundo consiguió parecerse a EEUU, avanza en su propia dirección. Mientras que Estados Unidos confía en la supervivencia de sus ideales por muy amenazador que se presente el futuro, las demás naciones se atreven a desafiar los postulados del sueño americano. China adaptó los valores de América a su particular cultura y ahora se erige como la alternativa más viable. India crece de la mano de una economía de mercado y un sistema democrático sin someter sus valores tradicionales. Rusia, derrotada por el capitalismo, vuelve a sonar desafiante y en América Latina es Brasil quien empieza a alzar la voz.

EEUU exportó su cultura, les hizo crecer y hoy ya no les puede hablar por encima del hombro. China amenaza con colapsar el dólar; India, con menos aspiraciones, es un mercado necesario para una economía decadente; Rusia resucita de sus cenizas y Brasil puede ser un socio perfecto en una región que cada vez se vuelve más hostil. Por otro lado, el terrorismo islamista ata de pies y manos a la Administración Obama, cuya política exterior se define por la lucha contra los grupos terroristas, con el desgaste económico y militar que ello supone.

El imperio británico cayó y lo puede hacer el norteamericano. EEUU tiene todavía la mayor economía del mundo, es la única superpotencia militar y su influencia cultural está demasiado presente. Pero muchos norteamericanos se preguntan ante el ascenso de China cómo se puede competir con estados que cuadruplican su población.

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La eficacia del minilateralismo

Posted in G20 by Jaime García on 30 diciembre 2009

Fotografía: Pete Souza

El desolador paisaje con que la ciudad italiana de L’aquila recibió en julio de 2009 a los líderes del G-8 se convirtió en el escenario perfecto para certificar la defunción del grupo que incluye a las ocho potencias mundiales. O a las que lo fueron.

Si algo ha quedado claro en el contexto de la crisis global es que la voz de los países emergentes dejó de sonar como un eco lejano para convertirse en protagonista. Brasil, India y, sobre todo, China reclaman el lugar que ya ocupan en la política mundial. La cumbre del G-20 en Londres, que reunió a los países industrializados miembros del G-20 con las potencias emergentes, propugnó la creación de un nuevo orden financiero global y confirmó al organismo como el nuevo grupo de gobierno mundial. Por delante del inoperante G-8 y, principalmente, de la ONU.

Eficacia frente a legitimidad. Es obvio que una decisión tomada por la Asamblea General dispone de una legitimidad superior a la acordada entre los miembros de cualquier otra organización. No obstante, las limitaciones relativas al procedimiento y la efectividad remiten al Consejo de Seguridad como el único órgano ejecutivo. Pero el derecho de veto de los cinco miembros permanentes, aunque garante de la imposibilidad de formación de alianzas en la Organización (evitando, en último extremo, el desencadenamiento de una guerra mundial), ha dificultado la toma de decisiones relevantes.

¿Multilateralismo o minilateralismo? Barack Obama defendió durante su campaña electoral la necesidad de la vuelta al diálogo frente al monólogo practicado por la anterior Administración. El presidente de EEUU se dejó ver en la ONU, las cumbres del G-8 y G-20 así como en la cumbre contra el cambio climático en Copenhague. Obama intuye que la globalización obliga la coordinación entre los países pero la realidad demuestra que la capacidad de los jefes de Estado para llegar a acuerdos no es la esperada. La eficacia del minilateralismo se impone a la legitimidad del multilateralismo. El G-20, que representa el 85% del comercio mundial ha pasado por encima de la ONU, que necesita una urgente revisión, y del G-8, cuyos países miembros ya no son los representantes del nuevo orden mundial que se vislumbra.

¿Cuánto tiempo logrará el G-20 dominar la toma de decisiones a nivel mundial? El creciente peso de China como actor internacional y la resistencia de EEUU a abandonar la poltrona permiten pensar en la creación de un G-2. Ahora bien, China sabe que aún está lejos de EEUU a pesar de la eficacia de su poder centralizado y de haber salido reforzados de la crisis económica global. Washington, por su parte, no tiene razones para elevar a los chinos a su nivel. Los norteamericanos saben que su economía es mayor y más sofisticada que la china y que cuentan con un alcance militar global. Además, Washington es partidario de forzar a China a aceptar a Japón y la Unión Europea como convidados en la mesa de discusiones.

¿Será el G-3 (EEUU, China y UE) el grupo de transición para la definitiva formación de un gobierno mundial chino-americano? La Unión Europea se encuentra ante su última oportunidad para evitar convertirse en un asilo de ancianos. Descartado un deprimido Gordon Brown, el camaleónico Nicolas Sarkozy y la impasible Angela Merkel tienen la responsabilidad de impulsar una UE fuerte a nivel internacional a pesar de que el nombramiento de Van Roumpy indique justamente lo contrario.