En Clave Internacional

Cuestión de lenguaje

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 31 mayo 2010

Foto: White House

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En política, el uso de la palabra es fundamental. No importa únicamente qué y cómo se dice algo, también el contexto. Pensamos mediante palabras. Términos que inevitablemente se localizan en un marco. El lingüista George Lakoff defiende que los republicanos descubrieron esta circunstancia mucho antes que los demócratas. Concretamente, hace unos cuarenta años.

Los think tanks se pusieron en marcha y comenzaron a crear marcos favorables a través de la difusión de ideas e iniciativas basadas en valores conservadores al tiempo que locutores y comentaristas republicanos fueron ocupando la pantalla del televisor. Hoy, la gran mayoría de los bustos parlantes son conservadores. En los últimos cuarenta años, sólo catorce han conocido un presidente demócrata.

Es por eso que la tarea de Barack Obama no está resultando sencilla. Cambiar de marco es duro. Más aún cuando se trata de uno tan arraigado como el creado por los republicanos. Cuando los hechos no encajan en los marcos, los marcos se mantienen y los hechos se ignoran, dice Lakoff.

Las posibilidades del Partido Demócrata en las elecciones de noviembre pasan, en parte, por cómo logre el equipo de Obama vender la reforma sanitaria. Los sondeos dicen que alrededor del 60% de la población desconocen cuál será la incidencia de la nueva ley en sus familias. Así que hay lugar para lograr ese cambio de marco deseado.

La estrategia de la Casa Blanca trabaja también en esa dirección con otros aspectos. Obama ha logrado encauzar el debate sobre la reforma financiera hacia un plebiscito sobre la responsabilidad de los que causaron la crisis. El tono de la política exterior cambia poco a poco gracias a decisiones como la de acabar con el concepto de guerra contra el terror. El desastre ecológico en el Golfo de México está afectando más a la imagen de BP que a Obama.

La Casa Blanca logra tomar ventaja una y otra vez sobre los republicanos a la hora de lanzar nuevos debates. La actitud reactiva del partido de la oposición no puede con un presidente a la ofensiva. El presidente Obama trabaja en la creación de marcos diferentes, con ideas y valores contrapuestos a los aún hoy dominantes en Estados Unidos. No obstante, no todo son victorias para el presidente norteamericano, cuyo nivel de popularidad es similar al que tenía antes de aprobar la ley de Sanidad. Los republicanos han tomado la delantera en el debate sobre la inmigración y, entretanto, Obama pierde el apoyo de los hispanos. Las elecciones de noviembre se juegan en el terreno del lenguaje.

Malos tiempos para el bipartidismo

Posted in Estados Unidos by Jaime García on 31 marzo 2010

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Disfuncional, corrupto y egoísta. Son las palabras más repetidas entre los estadounidenses para definir el funcionamiento del Congreso, según un estudio de Pew Research Center. Confuso, incompetente, pobre, desafortunado, lento, terrible… completan la lista de adjetivos.

La falta de actividad del presidente Obama durante su primer año de mandato y las dificultades que ha tenido que superar para sacar adelante la reforma del sistema sanitario han puesto de manifiesto el peso de las Cámaras legislativas frente al poder presidencial a pesar de las mayorías demócratas.

La feroz oposición de los republicanos llevó a las páginas de los principales rotativos el debate sobre la viabilidad del sistema estadounidense. Ante la sensación de que Washington era incapaz de resolver los problemas de la gente, se argumentó que la estructura política de la nación estaba diseñada para dificultar las iniciativas federales, desde la convicción de que América se gobierna mejor localmente.

Aprovechando esta coyuntura, los republicanos protagonizan una obstrucción total a la administración Obama. Y el pueblo estadounidense desaprueba el estado de los actores legislativos. Así, según Pew Research Center, el 57% de la población desaprueba la gestión de los líderes demócratas –el peor dato desde que comenzara la presidencia de Obama- y casi seis de cada diez critican la de los republicanos. Entre los independientes, el 66% -el doble que el año pasado- aprueba el trabajo de los líderes demócratas.

Casi ocho de cada diez encuestados cree que los dos partidos no están trabajando juntos para resolver los principales problemas del país. Las quejas se dirigen más hacia los republicanos (25%) que hacia los demócratas (18%), pero el 27% considera que las culpas deberían repartirse por igual.

Haciendo uso de su poder ejecutivo, Obama ha anunciado en los últimos días que hará efectivo el nombramiento de 15 personas en diferentes puestos de la administración. Con esta maniobra política aprovecha el receso de las Cámaras para así no tener que esperar al voto afirmativo del Senado. “El Senado tiene la responsabilidad de aprobar o no mis nombramientos. Pero si por intereses políticos, los senadores republicanos rehúsan ejercitar tal responsabilidad, debo actuar según los intereses del pueblo americano y ejercer mi autoridad”, dijo Obama. El presidente tiene la capacidad de realizar nombramientos sin la confirmación del Senado durante el periodo de interrupción de actividades de la Cámara.

La Casa Blanca asegura que el motivo de este movimiento se debe al obstruccionismo sin precedentes de la oposición. Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca, denunció que los quince nominados, entre los que se encuentra Craig Becker, al que los republicanos se oponen fuertemente, llevan esperando una media de 214 días para su confirmación.

David Axelrod, asesor del presidente Obama, denunció que 77 nominaciones a puestos de alto nivel no han sido votadas durante meses porque la oposición ha bloqueado las acciones gubernamentales con diversas maniobras, entre ellas el filibusterismo. Para defender la decisión de Obama, la Casa Blanca arguye que George Bush sólo tenía pendientes de aprobación cinco nominados a estas alturas de su presidencia. Bush, dice Psaki, efectuó diez nombramientos en este receso durante su mandato y cinco más en el receso de primavera. El ex presidente realizó un total de 171 nombramientos por este mecanismo legal.

“El Senado tiene la responsabilidad de aprobar o no mis nombramientos. Pero si por intereses políticos, los senadores republicanos rehúsan ejercitar tal responsabilidad, debo actuar según los intereses del pueblo americano y ejercer mi autoridad”, dijo Obama. El presidente tiene la capacidad de realizar nombramientos sin la confirmación del Senado durante el periodo de interrupción de actividades de la Cámara.